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Un hito en el Camino

Recibimos el encargo para la realización de una bodega de nueva creación. Los promotores aún no disponían de ninguna parcela, únicamente deseaban que se encontrara dentro del valle de Yerri (Navarra), una zona cuya climatología y características edafológicas permitían disponer de los viñedos adecuados para crear un vino de calidad lleno de personalidad propia.

En estrecha colaboración con nuestra oficina comenzamos a buscar una parcela que tuviera las condiciones de orientación y topografía más adecuadas para la consecución de los objetivos fundamentales del proyecto vitivinícola: por un lado evitar la climatización artificial de las salas de elaboración y envejecimiento, y por otro que la propia concepción del edificio permitiera “llevar la uva por gravedad”, prescindiendo de la utilización de bombas mecánicas y que el personal requerido para el proceso fuera el mínimo posible.

Encontramos un terreno con pendiente natural decreciente hacia el norte, con vistas hacia los viñedos de la zona y por la que atraviesa en su parte inferior el Camino de Santiago, ruta de peregrinación por donde en el siglo XII miles de peregrinos de toda Europa dirigen sus pasos hacia el fin del mundo conocido. Hoy en día el transito de estos sigue siendo muy frecuente.

Con esas premisas se concibe un edificio que pretende adaptarse al máximo a las condiciones naturales del terreno, evitando modificaciones artificiales de la topografía existente. Este se concreta en la ordenación de dos volúmenes básicos, uno bajo la rasante del terreno y otro que descansa sobre este. El edificio se plantea con gran rotundidad volumétrica sin renunciar a su voluntad de hito en el paisaje. El aspecto exterior del edificio queda definido por el paralelepípedo de la nave de elaboración que mira al Norte a través de un gran lucernario que por la noche se convierte en una referencia del Camino de Santiago, como lo eran en otros tiempos las antorchas de las iglesias para atraer a los peregrinos.

El patio central permite la relación visual entre diferentes espacios y a su vez distribuye homogéneamente la luz donde allí se requiere. Corona el edificio un alargado pabellón de aspecto liviano que acoge la administración y organiza el acceso, cuyo cerramiento está formado enteramente de vidrio y disfruta del paisaje que le rodea. Por uno de sus extremos se accede al volumen principal de la edificación que en esta planta funciona como vestíbulo de recepción al visitante donde puede gozar de las vistas del valle o bien comenzar su visita a las instalaciones sin perder de vista la perspectiva interior de la nave de elaboración y patio de barricas.

La fachada del volumen soterrado deja ver su composición estructural, formada mediante muros de hormigón visto. Su ubicación y el espesor de estos dotan a las naves de envejecimiento de una gran inercia térmica que garantiza una temperatura apropiada y constante. Los paramentos verticales del volumen principal que se encuentra sobre él están formados por una combinación de muros de hormigón revestidos exteriormente mediante traviesas de tren simuladas que permiten crear una cámara ventilada que rebaje la temperatura de la cara exterior del muro de hormigón respecto a la que se vería sometido este volumen cuando reciba, fundamentalmente en los meses estivales, soleamiento directo.

Galería realización

Participaciones en arquia / próxima

II Edición 2008-2009