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ODDA TINTINEANTE

RECONSTRUYENDO SU IDENTIDAD

Queremos ser extremadamente directos en nuestra intención de generar una nueva identidad urbana para Odda. Recuperar el centro original del pueblo no sólo pasa por recuperar ciertos usos sino, y sobre todo, por definir su propio imaginario. Si entendemos que el 90% de la región se sitúa a 600m sobre el nivel del mar, enseguida entenderemos la importancia de trascender la propuesta urbana a la quinta fachada. Esto nos lleva a entender el nuevo centro no sólo como un referente en la cotidianidad de sus habitantes a nivel del mar sino como un referente a escala territorial. Marcaremos Odda en el territorio.

El nuevo centro encuentra su primera cualidad en la adopción de una forma propia y fácilmente reconocible. El centro de Odda quedará siempre dibujado en la retina de los miles de esquiadores, montañeros o pasajeros de avión que merodean el fiordo de Hardanger diariamente. Una estrella de 6 puntas, fruto del trabajo de la trama urbana a modo de ‘hardanger’ noruego, es la forma elegida; una formación presente tanto en el mundo natural como en la historia de las ciudades europeas.

El agua ha estado siempre presente en la cultura urbana de Odda. Su escudo es un buen ejemplo. Más directo es el hecho de que tres de sus límites sean agua: el fiordo, el río y el lago. Sin embargo, ninguna parte de la ciudad entra en contacto con el agua. Queremos recuperar el contacto con el agua como parte fundamental en la reconstrucción urbana del centro. Por ello cada una de las puntas de la estrella establece una relación específica con el agua que le rodea, puente, muelle, paseo marítimo e incluso acantilado.

DESDE FUERA. La primera es la de construir intencionadamente un alzado para el centro a modo de resalto en el paisaje o reflejo inverso del fondo del fiordo. Una nueva topografía suave, en el centro del valle, genera por contraposición a lo abrupto de las montañas y plano del fiordo su propia imagen. Una nueva colina inteligente. Ofreciendo una suave ladera a sur que garantiza el mejor soleamiento de la trama y vuelca la vida del nuevo centro hacia el viejo Odda. Todas las edificaciones van creciendo en altura acompasadamente hasta definir su punto más alto, el de las edificaciones de destino público que presiden la plaza nueva. Esta será lugar de encuentro, festividades y acontecimientos, dominando el fiordo y Odda desde un mismo lugar. Al sur, y sin rebasar su altura, encontrará en el campanario de la Iglesia su referente urbano, como huella y respeto a la vieja Odda. Esta sutil alteración del frente marítimo convierte el mero tránsito por Odda un acontecimiento cotidiano.

DESDE DENTRO. El mismo recorrido a través de sus calles permite una estratégica contemplación de distintas miradas del fiordo y el valle. La experiencia de lo vivido como un acontecimiento. Una nueva trama rica en situaciones. Pero una nueva trama también equipada, no sólo con nuevos usos (oficinas, comercios, edificios públicos, etc), sino con la integración de equipamientos propios de la población en tránsito, como grandes superficies de aparcamientos (con amplias visuales enmarcadas), estaciones de autobús, etc. Una estrella lleva de vida. Llena de vida todo el año. Una red de calles cubiertas activada por la energía solar (grandes invernaderos) permite establecer otra manera de recorrer y vivir Odda, protegida del frio y la lluvia, fomentando la vida en la calle.

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