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Becas y convocatorias
La realidad cultural y productiva impregna cada metro cuadrado de suelo en cultivo. Por tanto, todo nuevo elemento que se introduzca ha de comprender esa realidad y asumirla, a la vez que transformarla y enriquecerla.
La construcción de las nuevas infraestructuras de comunicación y el agotamiento de ciertos destinos de la Costa del Sol indican que el litoral granadino va a experimentar una explosión urbanística sin precedentes, sin embargo los planes de desarrollo planteados no incorporan en su naturaleza medidas espaciales de maximización productiva, equilibrio ambiental o integración paisajística. Esta afirmación nos lleva a plantear la necesidad de encontrar una nueva forma de entender la relación entre crecimiento urbano y paisaje, evitando que un sector productivo como el turístico entre en competencia espacial con el sector primario. La exploración de alternativas orientadas a la integración de actividades productivas y a la potenciación de la multi-funcionalidad paisajística significa un valioso mecanismo para la revitalización económica y el aprovechamiento máximo de los recursos de los municipios costeros.
La propuesta que se presenta en imágenes corresponde a un ejemplo de integración productiva de actividad turística hotelera y actividad agrícola. Se trata de un suelo actualmente en desarrollo con uso turístico hotelero en un espacio con un alto valor paisajístico e histórico, vinculado al ya desaparecido cultivo de caña de azúcar. La realidad cultural y productiva impregna cada metro cuadrado de suelo en cultivo. Todo elemento que se introduzca ha de comprender esa realidad y asumirla, a la vez que transformarla y enriquecerla. Así, edificación, vías de comunicación, aparcamientos, zonas verdes, zonas de ocio, espacios libres privados y públicos, equipamientos e infraestructuras deben impregnarse de la realidad subyacente y compleja, introduciendo valores sustanciales de los espacios previos al planeamiento y a su vez, aportando nuevos elementos que satisfagan necesidades de la contemporaneidad.
La reciente crisis estructural de este cultivo explica el proceso de micro-parcelación que ha ido sufriendo por parte de sus propietarios, dando como resultado un paisaje caracterizado por su geometría: un tapiz vegetal, un mosaico de cultivos a diferentes alturas. En realidad se trata de un espacio cuyo valor se halla más allá del producto, se encuentra en su carácter vivo y dinámico, antrópico y productivo, dependiente siempre de la actividad humana vinculada al aprovechamiento del suelo.
Sobre esta idea de topografía vegetal se plantea el proyecto de los hoteles, permitiendo encontrar un lenguaje arquitectónico propio.
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Salobreña. Granada. Granada
GRANADA | ESPAÑA
Fecha Terminación: Diciembre 2007
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