-
Becas y convocatorias
Este texto analiza el nacimiento y progresiva elaboración de los modernos reglamentos urbanos de la edificación en dos casos bien significativos, los de las ciudades de París y Barcelona, donde dicha experiencia tiene un carácter ejemplar. El período estudiado abarca esencialmente desde inicios del siglo XVII hasta finales del XIX, recorriendo las transformaciones urbanas y arquitectónicas más significativas. Nos muestra, en ambas ciudades, el salto desde unas normas de origen tradicional, preocupadas por la buena construcción, por la estabilidad de los edificios, por su seguridad y resistencia frente al fuego e inclemencias externas, a unos instrumentos de control y proyectación con un carácter esencialmente figurativo, que permiten la anticipación de la imagen de la ciudad. Se pasa de unas normas que se fijan en elementos puntuales e independientes de las edificaciones y se traducen en elementales reglas de convivencia, que pautan el efecto de las construcciones en las relaciones entre vecinos, a una ordenanza que persigue el buen orden y apariencia del espacio público, la higiene y habitabilidad de las viviendas.