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Becas y convocatorias
El proyecto nace de entender el medio como un artificio elaborado. Estudia sus patrones de funcionamiento, proporciones, su geomorfología, vegetación, profundidad de suelo... elementos que componen su estructura. En este contexto, el territorio se concibe como arquitectura en sí misma donde, a través de los valores culturales, naturales y patrimoniales el proyecto comienza a tomar forma.
Se trata de un mecanismo en continuo cambio, un proceso en el tiempo que comienza a tomar forma en la obra donde, la arquitectura baja la mirada, se pule y adapta durante el proceso constructivo a las rocas que aparecen en el proceso de excavación. Estas rocas son el código genético de los habitantes del sitio y, a través del proyecto de espacio público, se enfatiza esta materialidad, convirtiendo a vecinos y visitantes en parte activa del proceso, reconectando a las personas con la energía del lugar y su historia. Un proyecto que emplea soluciones basadas en la naturaleza, dialoga con el medio y se inserta entre el paisaje.
El espacio resultante es una combinación entre territorio y vanguardia, un lenguaje que relaciona el pasado construído y responde a las necesidades del futuro.
El lugar
Protegida a este por la Serra da Groba y abrazada a oeste por el Océano Atlántico, la explanada del Horizonte se erige dominando las vistas sobre la llanura costera. La sección del territorio desciende desde el Monte Torroso por la ladera dejando a su paso un paisaje de bosques de repoblación, masas graníticas con arbustos de bajo porte y una llanura costera fértil producto de la deposición de sedimentos del cuaternario. La antropización de esta llanura dibuja terrazas de mampostería que han permitido su cultivo a lo largo de la historia y pliegan su morfología hasta el encuentro con el mar.
En los años 70’ con la construcción de la PO-552 el Horizonte, punto de reunión en Portecelo, se rellenó de escombros para crear una explanada rompiendo así la sección natural de la costa, bloqueando la escorrentía natural y desequilibrando el ecosistema autóctono.
La intervención
El proyecto trata de recuperar la memoria y de regenerar el ecosistema degradado a través de una herramienta: el propio lugar. Mirando por y hacia el entorno, se estudia la topografía, los drenajes, la vegetación, las proporciones y la materia... se pretende redibujar el paisaje.
Proyectar hacia el paisaje permite a la arquitectura ser obsequiada por la naturaleza. La reaparición de las laxes graníticas que anteriormente coronaban la costa supuso un punto de inflexión: la arquitectura bajó la mirada para mostrar el propio territorio en su máximo esplendor. Lo que se había dibujado muta a medida que avanza la obra, cada roca que aparece se limpia, se dignifica y modifica las trazas del plano.
El paisaje recoloniza el espacio y el proyecto se pliega a su merced. La arquitectura se vuelve invisible, adaptándose a las nuevas morfologías.
La secuencia de terrazas conectadas por rampas y escaleras permite la constante visión al horizonte y su distribución según la intensidad de uso. Pavimentos y muros conjugan las granulometrías del granito para fundirse con la masividad de las laxes, esta masividad contrasta con las estructuras de juegos infantiles, mobiliario y luminarias que se erigen ligeras, flotando sobre la roca. Geometría y topografía se concatenan hasta tocar la cota natural del terreno en una atmósfera donde todo es piedra y sal.
La vegetación
La estrategia de plantación toma conciencia de la salinidad del océano, sus condiciones adversas y la acidez del suelo. Se plantan especies nodrizas, los abedules (Betula pubescens) con capacidad para crecer en suelos pobres mejorando la estructura edáfica y permitiendo el futuro desarrollo de árboles como el carballo (Quercus robur) y la sobreira (Quercus Ilex). Bajo ellos, una plantación de baja densidad de tojales, retamales y brezales (Ulex europaeus, Calluna vulgaris, Cytisus scoparius...) pretende ser conquistada por vegetación autóctona siendo, por tanto, un proyecto vivo, no terminado, que muta en el tiempo hasta llegar al clímax, momento en que la ecología del propio lugar nos regala un ecosistema resiliente y, por tanto, autosuficiente.
El resultado
La atmósfera resultante oscila entre el gris de la montaña y el azul del océano, quietud y movimiento, gravidez y ligereza, amanecer y atardecer. Formas puras que se encastran en el pavimento y se funden con el paisaje colindante. Un paraje para sentir el territorio y sus formas, para sentir la tectónica que emerge del océano hasta tocar nuestros pies.
Paisaje
Lugar Lugar de Portecelo, 2
36760 Portecelo | O Rosal
PONTEVEDRA | ESPAÑA
Fecha Inicio: Noviembre 2019
Fecha Terminación: Octubre 2020
Superficie construída: 6984
Coste/m2: 53
Arquitectos técnicos:
Pablo Alonso Alfonso
Colaboradores:
Lara del Valle, Victor Adorno, Melantho Thesodolopou
Constructor:
Construcciones y Excavaciones Perez. S.L
Fotografía:
Hector Santos-díez
Promotor:
Concello de O Rosal
Premio Gran de Area 2020
Premio internacional de Paisaje Simoneta Bastelli categoría joven 2020
Finalista Premios Arquitectura joven KORA desing 2021
Premio nacional de arquitectura CSCAE en la categoría de Sostenibilidad y Salud 2022
Premio XX COAG, en la categoría de Espacio público y Paisaje 2023
Exposición en la IFLA European Landscape projects Exhibition 2022
Exposición en la Galicia Design Week 2021