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Becas y convocatorias
Una casa en el corazón del Prepirineo.
La vivienda se plantea como una construcción sencilla y bien orientada, un escenario neutro desde el que ver y vivir la relación con el paisaje. Su implantación busca una posición precisa respecto a la topografía y a las visuales lejanas, de modo que la casa no se impone al entorno sino que se ajusta a él, estableciendo una relación de continuidad entre interior y exterior.
En un contexto donde la normativa municipal restringe y condiciona el aspecto exterior de las nuevas construcciones, el proyecto se entiende como una exploración interior. Una casa que no solo mira hacia fuera, sino que mira hacia dentro, hacia arriba y hacia abajo. La sección adquiere así un papel fundamental como herramienta de proyecto, articulando relaciones visuales y espaciales cruzadas entre los distintos niveles.
La vivienda agota la ocupación permitida y se distribuye alrededor de un espacio central de carácter colectivo, mediante tres estancias de dimensiones iguales y una disposición eficiente de las zonas húmedas que reparten el programa doméstico dentro del volumen. Esta organización favorece la flexibilidad de uso a lo largo del tiempo y evita jerarquías rígidas entre las piezas principales, permitiendo distintas apropiaciones domésticas.
Hablamos de volumen, no superficie. El trabajo se centra en la compacidad, la sección y la altura como instrumentos de producción espacial.
Aprovechando la altura reducida del aparcamiento, aparece un altillo abierto hacia el espacio central, que permite que entre la luz de la tarde al corazón de la casa y genera una segunda cota de uso más doméstica y recogida. Esta diferencia de niveles queda unificada por una gran cubierta a dos aguas, que conecta y relaciona todos los espacios, que marca un ritmo regular, de la que cuelgan las luces y que captura las sombras. La estructura de cubierta ordena la percepción interior y hace legible el sistema constructivo.
Esta proporción vertical estira los elementos característicos de la casa, transformando la chimenea en un elemento central, convirtiendo el conjunto cocina-escalera-pilar en una unidad autónoma, funcionando como un mueble construido que organiza circulaciones y usos alrededor.
Tectónicamente, el edificio es de muros de carga de termoarcilla, y se refuerza con un aislamiento exterior en fachada y cubierta. La dimensión y orientación de las aberturas favorecen la captación solar para suavizar el clima de montaña, y se protegen con contraventanas de madera para combatir la intemperie. La elección de materiales responde a criterios de durabilidad, mantenimiento reducido y coherencia con las técnicas constructivas locales.
En definitiva, se trata de un edificio arraigado al paisaje, cultural y físicamente. La casa que todos tenemos en la cabeza, que sabe dónde se sitúa y hacia dónde mirar, huyendo de estridencias, contemplando el Serrat del Migdia bajo el abrigo de una cubierta de madera.
Edificación
Carrer Lleida | Vilada | ESPAÑA
Fecha Inicio: Junio 2023
Fecha Terminación: Enero 2025
Superficie construída: 100
Coste/m2: 1500
Constructor:
Clau 21, S.L.
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