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Becas y convocatorias
Se presenta una selección de proyectos que muestran su arquitectura como práctica situada y material, nacida del contexto. Dibujos, maquetas y documentos revelan el proceso proyectual.
La naturaleza, para los hombres, fue algo abstracto (o relegado a los dioses), quizá poético, hasta que el conocimiento presocrático emprendió la tarea de su tránsito hacia la materia, hacia la realidad. Convertido entonces en agua, aire, fuego y tierra, el mundo natural pudo ser ya algo menos intelecto y más cosa. La riqueza de esta transformación —de idea o delirio a realidad material inteligible— es el argumento central de la muestra que ofrecemos sobre Josep Lluís Mateo. Si algo subyace en su arquitectura es la toma de conciencia de esa condición transitoria de un conocimiento activo, que propone y proyecta. Sus proyectos “transparentan”: aparecen a través o en ese curso; materializan —abiertamente, huyendo de los estándares siempre aplicables o de las fórmulas de autor— un conjunto de ideas que nacen siempre (en cada siempre) de una atención perspicaz. Es una atención que observa lo que ha pasado, lo que está pasando y lo que puede pasar. Por eso, la aproximación es pragmática, pero también única y específica en cada caso. Y siempre es anticipación.
La exposición “Obra oberta”, que se inaugurará en el Colegio de Arquitectos el día 25 de noviembre, evita plantear una continuidad o argumentar la coherencia propia de una trayectoria ya completa. Por ello, la casi veintena de proyectos que se presentan aparecen casi sueltos, con pocas pistas que los relacionen y una cronología laxa. Sin embargo, juntos plantean múltiples caminos de interpretación, ya sea por similitudes contextuales o por maneras de reaccionar a ellas. Esperamos que no aparezcan como episodios evocados con nostalgia, sino como trazas que permitan elucubrar formas (caducas) de anclarse a nuevos presentes.
Para reforzar la materialidad (y materialización) que representan, se hace énfasis en lo que ocurre sobre el papel, en los dibujos, y en cómo estos buscan tomar forma, inicialmente, en maquetas; todas ellas representaciones que son proyecto, previas al objeto que permanece. La colección personal de fotografía de Josep Lluís Mateo y los libros que han ido impulsando o archivando pensamientos y obras sirven como paisaje que las sitúa. Muestran intereses y preocupaciones siempre relacionados con un contexto tan real por físico (el lugar) como informe. Estas últimas son, en gran medida, cuestiones socioculturales, relativas a aquello que ha definido cada contemporaneidad, pero también a lo que permanece de forma transversal. Mateo lo explica así: “la relación con el lugar como estímulo, no directamente continuista, realista” o bien como un “diálogo de una forma no patética, no caricaturesca [con el lugar]”, capaz de generar sobre él una nueva visión complementaria. Esto ocurre tanto cuando el contexto es más local como cuando debe entenderse con toda la apertura de campo —geográfica y conceptual— que lo emplaza (Europa); tanto en lo urbano, con una atención especial sobre lo suburbano y periférico, como en entornos naturales; tanto cuando el lenguaje utilizado es de lo más artesano —ligado, a menudo, a domesticidades concretas— como cuando aparece uno más industrializado, prefabricado y seriado; tanto cuando los huesos son huesos y la piel es piel como cuando huesos y piel (estructura y fachada) coinciden —este último, experimento emprendido junto a Agustí Obiol—. El cambio, la transformación, ya lo sabemos, son argumentos históricos. Respondiendo a ello, la obra que mostramos es una “obra abierta”.
Ana Bayona
Cristina Marcos Murgadas
Gracias Grecia
Exposición
Col·legi d'Arquitectes de Catalunya | Barcelona | ESPAÑA
Fecha Inicio: Febrero 2026
Fecha Terminación: Febrero 2026
Coste/m2: Coste total de 20,000 €
Fotografía:
Aldo Amoretti
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