La presión inmobiliaria, que rompió en la década de 1960 el equilibrio existente en el barrio de Salamanca entre vivienda y dotación escolar, es la explicación de que las Religiosas de la Asunción tuvieran que trasladarse, para proseguir con su labor educativa, a lo que hasta entonces era un lugar despoblado a las afueras de la ciudad, con una topografía irregular y fuertes diferencias de nivel. A él hubo que adaptar un complejo programa para 1.500 alumnas, creando espacios de gran funcionalidad y expresividad arquitectónica, sin renunciar a la austeridad y adecuados a su desarrollo mental y físico, en los que se materializaban los deseos de mayor expansión social y avance pedagógico.
El conjunto, creado con volúmenes enlazados por galerías y rampas, que configuran una planta orgánica en L, está organizado en tres zonas principales: salón de actos, aulas de párvulos y convento, aulas de bachillerato, laboratorio y música y polideportivo y entrada, administración, viviendas y capilla.
Dentro de él destaca la capilla, encajada, sin fachada principal, que Fisac resuelve con una imponente curva cóncava para el ábside y la nave, que se cierra con ocho medios cilindros convexos al interior, que delimitan los accesos y logran la anhelada superficie dispersiva acústica. Miguel Lasso de la Vega Zamora. Servicio Histórico, [Fundación Arquitectura COAM]
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