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Becas y convocatorias
Cronologías (inicial;final): 1934
El grupo escolar en la Calle Procurador es un proyecto conjunto de cuatro grupos escolares: en la Huerta de los Granados, en la Huerta de Santa Marina, en la Calle Procurador y en la Huerta del Picacho, proyectos todos realizados en 1934 por los arquitectos Juan Talavera y Heredia y Leopoldo Carrera Díez y construidos simultáneamente. Estos grupos escolares son edificios de nueva planta, pensados para un modelo repetible que se organiza en torno a la caja de escalera. Se trata de una tipología novedosa y de adecuado funcionamiento para el uso docente.
El objetivo era crear edificios ejemplares sin renunciar a la intención de construir el mayor número de plazas posibles. Para ello se propone una arquitectura realista, modesta, cotidiana, casi anónima, con la que responder ajustadamente a las necesidades. Se buscaba principalmente la sistematización de soluciones y la producción seriada, un prototipo que pudiera servir en distintos emplazamientos, repercutiendo todo esto en la simplicidad formal de las soluciones.
Los nuevos grupos escolares, edificios exentos, de aulas bien aireadas e iluminadas, rodeados de jardín donde realizar actividades al aire libre, se aproximan mucho al modelo de la Escuelas de Aire Libre aunque sin connotaciones sanitarias. A diferencia del modelo de Escuelas de Aire Libre, los grupos escolares se plantean en dos plantas para liberar al máximo la parcela y se utiliza la cubierta plana para recuperar, en cierta medida, el suelo ocupado. Una tapia opaca como la cerca perimetral separaba el pabellón de niños del pabellón de niñas. Entonces ya se defendía la coeducación de niños y niñas sin diferencias por sexos y aunque no se practicaba, ya se esperaba implantarla. Así parece como si se hubiera contado con esto desde el principio del proyecto, con la unificación de los espacios de recreo y juego, jardines modulados y proporcionados cuidadosamente desde el proyecto para volver a ser uno.
El conjunto se sitúa en una parcela en forma trapezoidal delimitada por las calles Pagés del Corro y Procurador y una gran manzana medianera. El solar se abre a dos calles, lo que facilita la comprensión del conjunto al completo. El conjunto da servicio escolar al barrio de Triana y sitúa su acceso en el lado de mayor tránsito rodado, hacia la calle Procurador.
Los dos edificios escolares se encuentran alineados de forma simétrica respecto a la pieza de cantinas y duchas y el antiguo muro de separación entre niños y niñas y en paralelo a la calle Pagés del Corro. Se trata de un grupo de diecisiete grados, dos edificios de ocho secciones (aulas) uno para niñas y otro para niños y un módulo de vivienda para el conserje.
El ¿módulo de 8 unidades¿ organiza el conjunto de aulas, espacio de biblioteca y taller, en dos plantas. En lugar del patio y las galerías utilizados en el tipo de 12 unidades o grados, el espacio central de relación es un vestíbulo previo a las aulas que puede funcionar como espacio de recreo cubierto.
La torre de escaleras y el cuerpo de despachos administrativos con su vestíbulo independiente en un volumen diferenciado por tener sólo planta baja, adoptan la misma solución que en los módulos de 12 unidades. Se optimiza la organización funcional utilizándola como argumento formal y con este criterio los aseos y otros espacios especializados como el taller y biblioteca se independizan de las aulas y su correspondiente vestíbulo previo, articulados mediante el cuerpo de escaleras. El volumen construido por los espacios para biblioteca y taller se constituye como un apéndice que puede tener ventanas para iluminación por tres de sus paramentos, aproximándose a los modelos propuestos por el movimiento de escuelas de aire libre.
La regulación del calor y la luz solar a través de los grandes ventanales en diferentes orientaciones se conseguía mediante el estudio de la jardinería y el empleo de la vegetación como material de la arquitectura. La importancia de las actividades al aire libre que el movimiento de escuelas al aire libre había conseguido reivindicar, lleva a desarrollar espacios didácticos en el jardín, en consonancia con las glorietas literarias realizadas en el parque de María Luisa y los Jardines de Murillo, reivindicadas para el espacio escolar por Alejandro Guichot en su propuesta de escuela de luz y aire libre. Un ejemplo a destacar es el conjunto de estanques didácticos de terracota que se conserva en el Colegio Público Padre Manjón. Las construcciones menores como la casa del guarda desde el origen del proyecto y posteriormente la ampliación del conjunto con el pabellón de cantinas y duchas, completaron el conjunto incidiendo en la importancia que tienen los pequeños elementos para organizar el espacio abierto y las relaciones con el entorno circundante.
La vivienda para portería es una pieza aislada con tres dormitorios, cocina y aseo con pérgola de acceso adosado al módulo de aseos de niños y niñas de los campos de juego escolares. Se sitúa en el vértice originado por la confluencia de las calles Pagés del Corro y Procurador para ser un único módulo de portería que dé servicio a los dos edificios escolares.
El pabellón de cantinas y duchas se inserta en este caso con especial delicadeza en una situación muy complicada por la falta de dimensiones de la parcela, y sin embargo es en el que más protagonismo consigue contribuyendo a mejorar el conjunto ocultando y negando la relación con las medianeras menos deseables.
Dentro del propósito original del programa de aumentar considerablemente la oferta de plazas escolares, los edificios del grupo escolar en la calle Procurador responden a una arquitectura de corte económico. No existen grandes alardes tecnológicos y los materiales empleados estaban pensados desde el punto de vista de durabilidad y mantenimiento fácil y económico. El empleo de sistemas tradicionales de construcción, habituales para los operarios de la ciudad, redujo el tiempo y el coste de las obras. La estructura es de fábrica de muros portantes de ladrillo, una técnica constructiva bien conocida, terminados enlucidos con mortero de cemento y cal. Esquinas redondeadas, atendiendo a criterios ya ensayados de fácil limpieza. Los forjados son de viguetas metálicas, y las carpinterías, uniformes para todos los centros, se construyeron con perfiles de acero. Los suelos de baldosas de cemento.
Los jardines y construcciones menores han sufrido modificaciones. A pesar de no haber sido debidamente valorados y de haber sufrido reformas y adaptaciones no siempre tan respetuosas como hubiera sido deseable, estos edificios conservan la dignidad que sólo la gran arquitectura puede soportar al paso de los años. De las ampliaciones practicadas en esta serie de edificios escolares proyectados por Talavera en 1934, la única obra a destacar es la intervención en este grupo escolar de calle Procurador por el arquitecto Luis Marín de Terán, que en los años ochenta añadió un nuevo pabellón delantero al conjunto que consiguió integrar sin restar protagonismo a la arquitectura original.
No tiene autorías
Grupo escolar en C/ Procurador
Colegio Público José María Izquierdo
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C/ Procurador, nº 27 SEVILLA | Sevilla
SEVILLA | ESPAÑA
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