Entendemos el trabajo del arquitecto desde tres actividades principales, y vinculadas entre si, en torno al proyecto de arquitectura: la investigación, la difusión, y la acción.
1. El proyecto como investigación. Cualquier ejercicio arquitectónico consiste no únicamente en producir un objeto estético, un producto acabado, sino en generar todo un pensamiento durante el proceso de creación. Antes de llegar a una concreción pues, es necesaria siempre una investigación, una búsqueda conceptual, una interrogación y una plasmación teórica sobre lo solicitado.
2. El proyecto como difusión. Tras la investigación realizada, todas las conjeturas, análisis y conclusiones han de ser difundidas, editadas para su puesta en común. Es como pasar a limpio lo estudiado. La propia labor editorial es ya en si misma parte del resultado, del proyecto a ejecutar. Su difusión puede concretarse en una publicación, o también concretarse en un evento, una exhibición o simplemente en su publicación en Internet.
3. El proyecto como acción. El interés de toda actividad investigadora es sin duda llegar a producir una acción. Sin embargo, la arquitectura debe ejercerse, a veces, sin llegar a construir nada físicamente, simplemente pensando y renombrando los objetos, los paisajes, las actividades y los contextos. Habrá veces que todo se concretará en una exposición, en una declaración, en una negación o porque no, también en una construcción.