-
Becas y convocatorias
Este dibujo propone una lectura del Delta de l’Ebre como un territorio construido a partir de la relación entre agua, sedimento, cultivo y tiempo. Lejos de entenderlo como una forma fija, se representa como un paisaje dinámico, resultado de un equilibrio inestable entre procesos naturales y transformación humana.
El ámbito escogido, entre las lagunas de l’Encanyissada y la Tancada, los arrozales y la Punta de la Banya, permite observar la superposición de distintas condiciones hídricas y ecológicas: el agua dulce controlada de los campos inundados, la transición salobre de las lagunas y la influencia salada de las salinas y la costa. Cada una de estas situaciones sostiene formas de vida específicas y da lugar a paisajes diferenciados, tanto en su estructura física como en su biodiversidad.
La cartografía no atiende únicamente a lo visible. Junto a la trama de canales, desagües, parcelas, caminos y márgenes, aparecen también los elementos menos evidentes que definen el lugar: los vientos predominantes, los ciclos estacionales del arroz, la alternancia entre inundación, crecimiento y siega, y la memoria de una cultura material ligada a la gestión del agua. El Delta, así, se dibuja como un campo de recursos, tensiones y adaptaciones.
La transformación estacional modifica profundamente su imagen. En invierno, el territorio se abre como una gran superficie líquida; en primavera y verano, el arroz convierte el agua en cultivo; y, en otoño, la siega vuelve a revelar la estructura desnuda del suelo. Sobre esta temporalidad productiva se inscribe otra más lenta e incierta: la del retroceso del delta, amenazado por la regresión costera, la alteración de los aportes sedimentarios del río Ebre y la fragilidad de sus equilibrios ambientales.
Más que describir un lugar estable, este dibujo intenta registrar un paisaje en proceso: un territorio modelado por el agua, habitado por el cultivo y atravesado por su propia vulnerabilidad.
Estudiante
E.T.S. A - Barcelona - UPC
TARRAGONA | ESPAÑA