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Becas y convocatorias
Hace falta mirar hacia dentro y entender por qué los mercantilizamos todo. El adoquín portugués fluye en tiempos convulsos como un río democrático que serpentea entre vestigios, rescatando recovecos olvidados, para crear nuevos. Es un registro de la memoria colectiva en las ruinas de Olivais, Lisboa.
Entendido como pista de futuro, el adoquín es una declaración de intenciones: una democracia labrada piedra por piedra, por todos y para todos. Es la prolongación del hogar, sin miedo al coche, a la propiedad privada, a los promotores y promatones, y que busca una paz cuya falta a veces damos por ajena.
Estudiante
E.T.S. A - San Sebastián - UPV
GUIPÚZCOA | ESPAÑA