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Becas y convocatorias
La Sierra del Barbanza se interpreta como un campo de recursos donde el territorio no es solo un soporte físico, sino una construcción compleja resultado de la interacción entre factores naturales, dinámicas ambientales y procesos culturales acumulados en el tiempo. Este enfoque permite comprender el paisaje como una realidad activa, configurada por múltiples capas que van desde la geología hasta las prácticas humanas que lo han habitado y transformado.
En este contexto, el estudio del megalitismo se plantea como una herramienta de lectura del territorio capaz de revelar las lógicas invisibles que lo estructuran. Las mámoas y otros elementos megalíticos no se entienden únicamente como objetos aislados, sino como parte de un sistema que articula relaciones espaciales, simbólicas y funcionales. A través de ellos se hace posible identificar patrones de ocupación, formas de orientación y estrategias de implantación que responden tanto a condicionantes físicos como a construcciones culturales vinculadas a la memoria y al rito.
La investigación pone especial énfasis en las relaciones de tránsito y las relaciones visuales como claves interpretativas del paisaje. El movimiento a través del territorio, junto con la percepción desde puntos estratégicos, permite entender cómo se organizan los recorridos y cómo se establecen conexiones entre distintos hitos. Estas relaciones no solo estructuran el espacio, sino que también construyen una experiencia del paisaje basada en la secuencia, la visibilidad y la referencia.
El análisis se centra en la plataforma situada a partir de la cota 450 m, donde la continuidad de la meseta y la concentración de mámoas hacen especialmente legibles estas dinámicas. En este ámbito, las estructuras de tránsito y las relaciones territoriales se manifiestan con mayor claridad, permitiendo interpretar la sierra como un sistema coherente en el que naturaleza y cultura se encuentran profundamente entrelazadas.
Estudiante
E.T.S. A - Madrid - UPM
CORUÑA | ESPAÑA