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Becas y convocatorias
Una Torre para volar.
¿Para qué nos subimos a las alturas?
Para llenar el olvido
Construida con tapial de argamasa de cal, la muralla se extendía de oriente a occidente en un amplio trazado que partía de la confluencia entre el Paseo de los Tristes y l a Cuesta del Chapiz, para bordear el río Darro en un centenar de metros y subir en dirección Norte, con varios quiebros, hasta la desaparecida Torre del Aceituno, una torre de grandes proporciones, como punto de unión de los lienzos. Sobre su huella aparecerá la nueva ermita, que con el tiempo dejará de funcionar, dejaran de sonar sus campanas, dejará de existir la música en San Miguel Alto.
Una torre desaparecida…
Una muralla solitaria…
Una campana silenciada… en un lugar sin límites.
La verdadera belleza proviene de completar lo incompleto.
Arquitecto
E.T.S. A - Granada - UGR
SEVILLA | ESPAÑA