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Becas y convocatorias
El proyecto se origina a partir de la demolición y reconstrucción de una nueva casa. Una casa que se reconstruye desde su propia memoria.
Al sur de la provincia de Alicante, la casa se inserta en una pequeña urbanización como una pieza de transición: no está completamente en la ciudad, pero tampoco en plena naturaleza. Su posición intermedia construye un vínculo directo entre dos territorios que hoy se solapan constantemente: el de la vida doméstica urbana —reglada, cercana, con vecinos— y el de un paisaje que sigue operando como referencia cultural, climática y emocional. En ese borde, el proyecto entiende el territorio no solo como suelo o como vista, sino como un sistema de relaciones: orientación, recorridos, ventilación, sombras, privacidad, energía y maneras de habitar.
Los dos volúmenes diseñados establecen dos niveles de interacción con el entorno. El primero, en planta baja, se relaciona libremente con el jardín: es el plano mediterráneo por excelencia, donde vivir implica salir, entrar, cruzar sombras, improvisar usos y compartir. Para mantener ese carácter exterior tan propio del lugar, la vivienda se abre al jardín e invita a habitarla sin restricciones. La planta, deliberadamente abierta, convierte el límite en un filtro: los paneles de celosía cuadrada enmarcan las vistas y regulan la exposición, no como barrera, sino como mediación. Frente a la transparencia total —que muchas veces solo produce dependencia del vidrio, del control mecánico y de la exhibición— la celosía propone un borde habitable, capaz de dar sombra, tamizar y construir intimidad sin aislar. El volumen más sólido, que aloja servicios y un salón cerrado, completa el equilibrio entre lo flexible y lo protegido, entre lo común y lo específico. Así, el espacio interior se extiende hacia el exterior y el jardín deja de ser “parcela” para convertirse en estancia, reforzando una cultura local de vida al aire libre basada en el clima y en la sombra.
El volumen superior, en la planta principal, “dibuja” la casa y establece una relación distinta con el territorio: menos inmediata y más contemplativa. Una zona diáfana conecta cocina, comedor y estar, generando un continuo doméstico donde el paisaje no es un fondo, sino un interlocutor. A través de las grandes puertas correderas del porche frontal, las montañas lejanas se acercan y se incorporan a la vida diaria, como si el territorio ampliara el espacio útil de la casa. No es solo una cuestión de vistas: es también una forma de regular la luz, de capturar brisas, de producir una profundidad climática que reduce la necesidad de artificio. La vivienda trabaja con recursos finitos, energía, confort, materialidad, mediante estrategias espaciales sencillas que multiplican su rendimiento.
La zona de descanso, resuelta como una tira de dormitorios en serie, se desplaza a un segundo plano y se retira para el recogimiento. Esa retirada no es un cierre, sino un cambio de intensidad: dado que alberga lo íntimo, las habitaciones enmarcan de forma más directa la sierra posterior, construyendo una relación más concentrada y silenciosa con el paisaje. En conjunto, el proyecto propone una lectura contemporánea del territorio: las fronteras interior/exterior se difuminan de manera controlada, la casa actúa como filtro entre urbanización y naturaleza, y la arquitectura se entiende como herramienta para negociar límites, visuales, climáticos, sociales, en un contexto donde todo está conectado, pero el soporte físico y sus recursos siguen imponiendo una realidad concreta.
Edificación
Interiorismo
Orihuela | ESPAÑA
Fecha Inicio: Diciembre 2023
Fecha Terminación: Enero 2025
Superficie construída: 361,90
Coste/m2: 1200
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