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Becas y convocatorias
Ampliar sin invadir, intervenir sin borrar, construir lo nuevo sin negar lo existente.
En una parcela condicionada por la falta de espacio auxiliar y por la convivencia con una vivienda que se desea preservar, la arquitectura se ve obligada a tomar decisiones. Cada una de ellas - desde el sistema constructivo hasta la forma de abrirse al exterior - responde a una negociación constante entre contexto, técnica y tiempo. El resultado no busca homogeneidad ni mimetismo, sino un equilibrio honesto entre dos arquitecturas que comparten un lugar, pero no una época, y que se relacionan a través de la luz, la materia y la manera de habitar el espacio.
La vivienda original se rehabilita desde una lógica de continuidad, atendiendo a su materialidad y a sus sistemas constructivos. La intervención preserva su carácter sin forzar su actualización. Las aberturas, más contenidas y puntuales, mantienen una relación tradicional con el exterior, reforzando su condición y una forma de habitar más introspectiva.
La ampliación responde a las limitaciones físicas y logísticas mediante un sistema ligero y prefabricado. Esta condición define su expresión y su manera de habitarse. La envolvente se concibe como un cuerpo continuo de vidrio, resuelto con balconeras que establecen una relación directa entre interior y exterior, evidenciando una concepción doméstica radicalmente distinta a la de la zona rehabilitada. La estructura de madera, integrada y parcialmente vista, hace explícita la realidad constructiva y establece un vínculo material con la preexistencia.
La construcción en seco optimiza el ensamblaje previo y reduce la intervención en obra, derivando en una arquitectura directa, precisa y contemporánea, claramente diferenciada de lo existente.
La relación entre volúmenes se articula mediante un espacio acristalado que actúa como nexo y separación. Más que una unión, es un vacío intermedio. Su ubicación y materialidad refuerzan la autonomía de cada pieza. En el interior, una escalera metálica independiente sintetiza esta idea de conectar sin fusionar.
La materialidad refuerza el diálogo: frente a los materiales tradicionales, pesados y cálidos de la vivienda original, la ampliación apuesta por sistemas ligeros y permeables. La madera adquiere un papel central como estructura y acabado, aportando calidez y continuidad sensorial.
La fachada de la ampliación se define desde un criterio funcional y ambiental. Un sistema de porticones de viroc actúa como segunda piel, regulando la exposición cuando no se desea una relación tan directa con el exterior. Su configuración introduce una gradación de aperturas: huecos más contenidos en las zonas altas donde se sitúan las habitaciones, y mayores en planta baja, donde la cocina–comedor puede abrirse completamente. La envolvente se convierte así en un mecanismo activo que modula luz, privacidad y uso.
El detalle se reduce a lo esencial. En la preexistencia los elementos conservan mayor presencia material, mientras que en la ampliación predominan geometrías depuradas y acabados neutros.
Ambos volúmenes comparten un principio común: la sinceridad constructiva. La estructura no se oculta, sino que forma parte del espacio, integrando sistema, materia y uso en una misma lectura arquitectónica.
Edificación
Restauración
Rehabilitación
Interiorismo
Llubí, Illes Balears | ESPAÑA
Fecha Terminación: Diciembre 2025
Superficie construída: 253 m2
Coste/m2: 2500€/m2
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