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Becas y convocatorias
Intervención efímera mediante sistemas reutilizados, textiles reflectantes y una infraestructura modular, flexible y reversible.
El proyecto plantea la construcción de un espacio efímero concebido como dispositivo cultural activo. No se trata de un contenedor expositivo tradicional, sino de una infraestructura mínima capaz de activar usos, encuentros y conversaciones en el vestíbulo del CCCB. La intervención se sitúa en la intersección entre cultura material e inteligencia artificial, entendiendo ambas como sistemas de producción de conocimiento que operan desde lógicas distintas pero complementarias.
La propuesta parte de una premisa fundamental: intervenir sin transformar. En lugar de introducir nuevos materiales o sistemas específicos, se trabaja con elementos existentes, estandarizados y disponibles en el mercado de la construcción y la logística. Todos los componentes son reutilizables, desmontables y reversibles. La intervención no altera el espacio de manera permanente ni deja residuos materiales tras su desmontaje.
El sistema espacial se organiza a partir de un perímetro textil que delimita un ágora central. Mantas isotérmicas enlazadas entre sí configuran una envolvente plateada que actúa como telón de fondo reflectante, superficie lumínica y regulador térmico. Este material, asociado habitualmente a situaciones de emergencia, se resignifica aquí como dispositivo ambiental: refleja la luz existente, intensifica la percepción del movimiento y conserva el calor corporal, reforzando la dimensión colectiva del encuentro.
Una cortina dorada circunda el perímetro y permite graduar la apertura o cierre del espacio. Este gesto sencillo introduce una condición escénica variable: el ágora puede mostrarse o recogerse, expandirse o comprimirse, adaptándose a distintos formatos de uso —conversaciones, presentaciones, descanso, interacción informal—.
La estructura del stand se resuelve mediante la combinación de elementos constructivos estándar: trámex, perfiles IPE, cintas de sujeción y ruedas industriales. No se modifican ni mecanizan; se ensamblan mediante uniones reversibles que garantizan estabilidad y movilidad. El sistema es modular y replicable. Puede extenderse linealmente o compactarse sin alterar su naturaleza técnica.
El mobiliario surge del mismo principio constructivo. Rollos de aislamiento ignífugo se apilan y se fijan mediante cinchas, convirtiéndose en asientos, sofás o gradas informales. La lógica es directa: un material concebido para proteger se transforma temporalmente en soporte de reunión. No hay transformación irreversible, solo cambio de uso.
La infraestructura existente del vestíbulo —instalaciones eléctricas, iluminación y medios audiovisuales— se integra como soporte operativo. Una partición textil central funciona como pantalla de proyección y como interfaz para sistemas de inteligencia artificial, permitiendo la interacción digital sin introducir dispositivos autónomos adicionales. Este elemento divide el espacio y multiplica los ambientes, pero puede replegarse para recuperar la continuidad original del vestíbulo.
Desde el punto de vista ambiental, el proyecto minimiza la huella material al trabajar exclusivamente con componentes reutilizables y de trazabilidad conocida. No se generan residuos ni transformaciones permanentes. Cada elemento retorna a su circuito original una vez finalizado el evento.
La intervención se concibe, por tanto, como una arquitectura de préstamo: un ensamblaje temporal que activa el espacio sin apropiárselo. Un sistema ligero, reversible y consciente de su condición transitoria. La habitación existe solo durante el tiempo de uso; después desaparece, dejando como única huella la experiencia compartida.
Proyectos temporales
ESPAÑA
Fecha Inicio: Setiembre 2025
Superficie construída: 350
Coste/m2: 16.000 EUROS
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