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Concepción Prats Ortuño

Arquitecto
E.P.S - Univ. Alicante
MURCIA | ESPAÑA

Sentir la arquitectura nos hace creernos más cerca de la creación, es la magia del arte.

La arquitectura es un arte más, un acto de creación y conocimiento, une la física, la matemática, el diseño, los espacios, todo de una manera intangible. No sabemos muy bien cómo uniendo algo que, a los ojos de mucha gente puede ser aburrido como son los números, con algo tan interior a las personas como es la creación y el diseño, puede surgir la arquitectura. Surge con tanta fuerza y potencia que una sola obra es capaz de identificar a todo un país, puede dar cabida a mil acciones diferentes y seguir siendo la misma,  representar lo mismo para todos, y hacernos sentir cosas diferentes a cada uno. Es la magia del arte. La música, la pintura, la escultura, el cine y la arquitectura influyen en mi vida, aunque en porcentajes diferentes, de una manera inexplicable. Sin duda la arquitectura es la que más interiorizo, debido en gran medida al tiempo que le dedico, pero la música consigue también llevarme a otro universo paralelo y hacerme disfrutar de una forma increíble.

Tratando la arquitectura como un arte más no hay confusión entre los oficios. Actualmente muchos de los arquitectos que conozco están algo molestos a causa de la nueva ley en proceso por la cual los ingenieros podrán firmar proyectos igual que los arquitectos. Y, pensándolo con frialdad, la realidad es que la sociedad no ve la diferencia, pero nosotros debemos ser capaces no de que la vean, sino de que la sientan. Nos formamos para ser capaces de crear espacios, de darles utilidad y vigencia, aunque en muchas ocasiones lo hemos obviado. Si nos centramos en la vivienda, se debe entender que no existen dos familias iguales, y que no se trata de coger una planta y repetirla hasta la saciedad, porque eso no sólo lo podemos hacer los arquitectos, también lo pueden hacer los demás. Necesitamos hacer notar la diferencia, escuchar a nuestros clientes e intentar hacerlo lo mejor posible.

Entiendo que cuando un constructor pide que salgan 40 viviendas en un espacio mínimo y con un presupuesto imposible, lo único que interesa es que nos den el trabajo y cobrar, pero siempre podemos dar más, y no hacer 40 viviendas iguales con una modificación ligera en las que quedan en esquina, sino pensar las posibilidades que se pueden dar, y dejar vía libre al habitante que vendrá para que haga de la vivienda que compre su casa, y que así la sienta. Así, podremos entender que no hemos de tener miedo porque seamos más los que podemos firmar proyectos, sino que debemos ser valientes y demostrar que los arquitectos son capaces de dar más de lo que se pide y que podemos crear espacios que nos producen sensaciones que otros ni se plantean.