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Becas y convocatorias
Arquitecto
E.T.S. A - Barcelona - UPC
NAVARRA | ESPAÑA
Al inicio me entusiasmó convertir un proceso creativo con la vertiente funcional de la arquitectura en mi trabajo. También la pervivencia temporal de las obras.
Me entusiamó, cuando elegí esta profesión, hacer del proceso creativo un trabajo diario. No buscaba una disciplina estrictamente artística, me interesaba mucho la vertiente funcional de la arquitectura. También la pervivencia en el tiempo de las obras. La trascendencia de este trabajo ha resultado, con los años de ejercicio, mucho mayor de la imaginada. Los arquitectos tenemos la responsabilidad de concebir y materializar los espacios en los que se desarrolla la vida de los individuos y los entornos en que se produce la convivencia. Una vivienda, que para nosotros es la simbiosis de una creación artística y un artefacto técnico (que debe cumplir con normativas, programa, presupuesto...), para el cliente es el lugar dónde pasará una parte importante de su vida. Por ello el proceso de trabajo debe de ser compartido. Tan importante es la calidad formal o la solvencia técnica, como la capacidad del edificio para acoger adecuadamente al usuario, y que este lo haga suyo. Si el trabajo consiste en hacer ciudad, la responsabilidad se multiplica. El producto debe de ser adecuado para la colectividad. Por último, en este proceso de aprendizaje y trabajo, una mención al mercado. Como en otros sectores, la especulación ha llegado a la construcción e inevitablemente a la vivienda. Las consecuencias son atroces, suben los precios de producto y se escatima en calidad e innovación. Priman los valores seguros. En contados casos, buscando un efecto propagandístico, se buscan edificios emblemáticos, con tremendos derroches de medios. Y siempre, para no fallar en la publicidad buscada, de mano de grandes firmas. De nuevo, valores seguros. Complicado panorama, pero seguiremos buscando brechas.