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En el año 2009, siguiendo las inercias de su nuevo plan de centro, el Ayuntamiento deMadrid derribó el polideportivo municipal/piscina de La Latina. La aplicación del Plan E, destruye una de las únicas dotaciones públicas que se encontraban en el distrito centro. La llegada inminente de la crisis económica hace el resto y paraliza la construcción de la dotación nueva, en lugar del polideportivo apareció un agujero de hormigón de 5.500 metros cuadrados, abandonado y oculto detrás de una valla de obra. Un agujero que no solo representaba un vacío programático, sino la fuerte crisis que vive el modelo de espacio público actual, crisis de identidad, representación,diseño y gestión. La transformación política de las sociedades contemporáneas reclama nuevos formatos para sus calles y plazas. Un año después nace El Campo deCebada.

12 eran los apóstoles, 12 también son los puntos que han salido al intentar explicar el espacio y su gestión. Podrían ser 2, o 24, pero hoy han salido 12, y se ampliarán o reducirán a la vez que se siga construyendo este espacio, un espacio vivo y evolucionable. Un espacio compartido y equipado que permite tender puentes entre las administraciones y los usuarios, un laboratorio que permite testar un posible reensamblaje de otros de espacio público.


Uno. El Campo de Cebada es un proyecto nacido de una controversia: la valla de obra que rodeaba el campo impedía la transparencia de una realidad abrumadora. La opacidad genera cotidianidad y acomodamiento, impide problemas y conflictos. En Septiembre de 2010, dentro del marco de LNEB, el colectivo Exitz, comisariado por Basurama, construye una instalación temporal que abre el espacio durante algo más de dos semanas. City Island un proyecto de una piscina y espacio público que recuperaba el antiguo uso del solar, hizo transparentar la valla que rodeaba el espacio. Durante dos semanas los vecinos volvieron a bajar, volvieron a usarlo y a generar conflictos alrededor del nuevo efímero uso. Al finalizar el proyecto, un grupo se reunió para comentar lo sucedido, algunos para protestar sobre el ruido y la semi-privatización del espacio, otros para hablar sobre la situación política del solar, reuniones de vecinos que juntaron a personas que se atrevieron a promover incluso la recuperación del agujero, a través de la apropiación vecinal. “El campo de Cebada" nace como espacio, como agrupación espontánea, a raíz de las controversias surgidas del uso efímero del solar. El espacio público propuesto asume la generación de conflictos y controversias, pero precisa construir a partir de ellos más que simplificar los usos para que no se den.


Dos. Inclusión del mayor número de agentes en la toma de decisiones: Desde el principio el campo de cebada es una propuesta inclusiva, se construye con cintura ágil, que permita incorporar al proyecto a todos aquellos agentes que pueden o deben participar en él. Desde el principio se busca una vinculación directa con la administración a la que se solicita que realice un seguimiento próximo, que permita utilizar el espacio como probeta, que nos permita aprender con él. Mantenemos contacto directo con varias áreas de gobierno del Ayuntamiento de Madrid como son, participación ciudadana, junta municipal de distrito centro o economía y hacienda. Desde situaciones muy prematuras, el proyecto se ha acercado a las asociaciones de vecinos constituidas en la zona, estableciendo mecanismos de discusión y pactos para trabajar junto a ellas. Hoy son una pieza fundamental. También se ha buscado dar voz a otro tipo de organizaciones y colectivos, todas estas inclusiones transforman y complejizan la situación inicial, todas la enriquecen y permiten convertir el proyecto en algo distinto y plural. Hoy desde El Campo de Cebada, trabajamos por estrechar los lazos con los vecinos próximos, inventar estrategias de información que permitan a estos vecinos apropiarse e identificarse aun más con este espacio.


Tres. Espacio público complejo, reglado y con horario. Normalmente el espacio público adolece de la tabula rasa, de la gestión nula y de la imposible evolución de lo que sucede. Así como el espacio privado en la ciudad ha evolucionado constructivamente buscando eficiencia, resolución de conflictos y planteamiento de necesidades, las estrategias que han acompañado al espacio público casi siempre han sido inéditas. Queremos recuperar complejidad normativa, planificación y gestión activa en El Campo de Cebada, por eso planteamos un modelo que se construya con reglamentaciones, normativas y horarios. A partir de herramientas como estas, podemos capacitarlo para que permita albergar programas con ciertas necesidades específicas, que ayude a la resolución de problemáticas, que permita recuperar el espacio para los vecinos más próximos o inicie procesos para reconstruir un nuevo carácter público de forma compartida. Estas herramientas irán evolucionando a la vez que crece el propio espacio, al que consideramos como un objeto crítico, diseñado desde la capacidad de desarrollarse en el tiempo.


Cuatro. Proyecto de implicación variable y transmediática. El espacio público digital que nace sin tantos prejuicios como el físico, ha evolucionado muy rápidamente. Ha puesto en marcha nuevas herramientas que permiten fértiles formas de comunicación, intercambio y participación. Queremos que el campo de cebada aprenda de la construcción del espacio público digital, que en su libertad permite implicaciones variables y diseña dispositivos que permiten participar en la medida que cada usuario quiera. Queremos construir físicamente modelos de estas herramientas, y permitir que El Campo de Cebada pueda diseñarse considerando paralelamente los dos entornos, explotando características de los dos medios. El Campo de Cebada es un espacio complejo, compuesto por un entorno físico y un entorno digital que se retroalimentan el uno al otro. No solo informan, publicitan y comunican, sino que escuchan y se cristalizan en prototipos construidos.


Cinco. Plaza pública equipada. La evolución tecnológica obliga imperiosamente a que nuestros espacios públicos se desarrollen. Hemos de equipar nuestras calles y plazas si queremos que se restablezcan condiciones óptimas de uso, si queremos evitar que se siga quedando el espacio público obsoleto. En la realidad, acciones tan sencillas como habilitar zonas de almacenaje, recuperar puntos de agua y de luz o plantear wifi en las plazas, suponen una transformación cualitativa impresionante que además está al alcance de la mano de las administraciones. Una plaza pública equipada permite amplificar sus posibilidades de uso, permite incorporar nuevas nociones de vida en la calle, permite recuperar lo doméstico en el espacio público otorgándole una dimensión común y compartida. Poder cargar el móvil, enchufar una herramienta, lavarse las manos o conectarte a internet, son cotidianidades que el espacio público puede recuperar.


Seis. Urbanismo eventual. Los proyectos vecinales no exigen una movilización masiva desde el principio. Es difícil llegar a todos los agentes que pueden participar, es complicado el enrolamiento instantáneo. Se ha pretendido difundir esta forma de gestión del espacio público a través de desarrollar un programa de eventos, que publicitaran lo que estaba sucediendo. El campo de cebada, como plaza equipada, puede permitirse acoger actividades que construidas en el espacio público adquieren interesantes puntos de vista. El urbanismo eventual introduce nuevas escalas de uso, también facilita la comunicación de los aspectos más particulares del espacio, le ayuda a volver a hacerse cotidiano y habitable. Por eso desde que se abrió, ha sido receptor de pequeños conciertos, espectáculos varios, cines populares de verano que llegan hastalas noches de octubre, eventos de reivindicación, talleres de construcción, y otrasmuchas actividades.


Siete. De la reconstrucción del procomún a la construcción del sentido común. Legitimidad de las micro escalas en el diseño urbanístico. La muerte de los comunes intentaba demostrar lo complicado e ineficaz de los procesos de gestión colectiva. Sin embargo, el mundo se transforma poniendo en crisis tales afirmaciones, desde internet a los escritos de la premio nobel Elinor Ostrom, vuelven a legitimar mecanismos que trabajados previamente, reconocen la idoneidad de procesos colectivos. El campo de cebada busca diseñar cuidadosamente herramientas que permitan que la suma de todos los individuos favorezcan exponencialmente a los resultados encontrados, pero no solo eso. La pequeña escala de este espacio público nos permite investigar en aspectos cualitativos de micro escala, donde es otro común el que comienza a tener relevancia: el sentido común. Construimos una plaza en la que cabe este sentido, una plaza donde unos vecinos tienen los teléfonos de otros, donde se puede comunicar lo que molesta o lo que agrada. Donde se intenta que haya comunicaciones directas y donde a través de los contactos cualitativos cercanos se puedan configurar en continuidad los marcos normativos, utilizando como referencia la legalidad, pero sobre todo el sentido común.


Ocho.Crítica de la construcción práctica. Un agujero de hormigón necesita un proceso diseñado de transformación para poder hacerse habitable, un proceso constructivo de equipamiento, rehabilitación e implementación para que la construcción física pueda acompañar la construcción del espacio público y de su gestión. Estos procesos constructivos, se realizan de manera gradual, dadas las limitaciones presupuestarias. Se realizan a través de talleres pedagógicos, se realizan a través de procesos de implicación y se realizan buscando la experimentación y la innovación. La limitación de recursos no impide que se intenten construir situaciones que difícilmente podamos ver en otros espacios públicos de la ciudad, y que desarrollan conceptos aprendidos con el fin de mejorar las prestaciones reales de la plaza. Distintos perfiles relacionados con la construcción de la ciudad se acercan y colaboran en el diseño y la fabricación de las piezas para el espacio. Piezasa medida en las que se implican a través de procesos de aprendizaje, los propios vecinos.


Nueve.Espacio crítico participado. El Campo de Cebada se sabe como experiencia transitoria. Estará mientras la administración resuelva la situación del mercado de la cebada y del ex polideportivo dela latina. Los vecinos, queremos que se resuelva la actuación, y el campo se ha convertido en un espacio crítico sobre esta problemática. Es cierto que queremos un polideportivo, pero la nueva plaza busca generar espacios de reflexión para discutir y comunicar a la administración, cómo quieren algunos vecinos ese polideportivo, como queremos que se desarrolle la operación del mercado. Se pretende ejercitar mecanismos que permitan dar voz a más agentes en las tomas de decisiones que configuran la ciudad. Intentamos desde el espacio público, tender puentes entre aquellos que deciden como van a ser las cosas, y los que las van a vivir y utilizar.


Diez. Tiempos relativos como herramienta de evaluación, nunca se inauguró El Campo de Cebada. Pensamos este proyecto como una situación especial, muy difícil de evaluar. La complejidad que ordena el espacio público es enorme y no queremos establecer mecanismos de evaluación que permitan discernir la bondad o maldad del proyecto en base a una simplificación de la realidad. Queremos trabajar, a la vez que construimos el espacio, en descubrir sistemas que permitan evaluar el proyecto sin tener que simplificarlo. Estos sistemas tienen que tener en cuenta tremendamente el tiempo. Apostamos por ello, por conceptos progresivos de construcción del espacio público, y por procesos que lo evalúen. Nunca se produjo una inauguración de El Campo de Cebada, sin embargo cada día se inaugura algo. Nunca pensamos en congelar el espacio hasta que estuviera acabado, sino que se pudieran integrar las obras y modificaciones en la propia fenomenología del lugar, desde el principio el espacio se utiliza mientras se construye. Su evaluación ha de integrarse en el propio proceso de diseño y amplificarse en escalas temporales micro, al mismo tiempo que se plantea en escalas temporales macro.


Once.Espacio público compartido, necesidad del espacio público cotidiano. En la búsqueda por trabajar en nuevos modelos de espacio público, estamos intentando construir en la cebada un espacio público compartido. Un espacio activo, que puede utilizarse de muchas maneras. Hoy, uno de los retos de este espacio público compartido es la cotidianidad crítica. Queremos recuperar el uso cotidiano no específico, que devuelva al solar la capacidad de acoger actividades no programadas. Que consigamos que el barrio lo haga suyo y comience a ser utilizado también, como plaza de actividad pasiva, a la que no se va para hacer algo, sino que simplemente se va. Queremos recuperar los paseantes que conforman un paisaje real de espacio público y transformar los espacios de estancia para incrementar la capacidad de interacción y de descanso. También estamos intentando recuperar la actividad deportiva, el recuerdo del polideportivo que construye dotación necesaria y llena el espacio público de actividad autónoma.


Doce.Instrucciones de montaje en creative commons. Hacer de la Cebada un modelo replicable instrumental. Desde que se inició el proyecto, se ha tratado de registrar todo lo que ha ido girando en torno a él. Construir una documentación que permita evaluar el camino recorrido, que permita mostrar las tripas, los pactos y las metodologías que lo han hecho posible. El Campo de Cebada es un proyecto que nace con la vocación de ser replicable, clonado en cualquier otro espacio de la ciudad. Si el modelo de gestión del espacio público testado en El Campo de Cebada, ha sido exitoso, por qué no poder ponerlo encarga en otros espacios de la ciudad. Por eso construimos información práctica que permita aprender de esta experiencia y que permita transformar, evolucionando el modelo, cada una de las futuras posibles versiones que se desarrollen en otros lugares. Nuestra forma de trabajo ha sido la misma, bebemos de lo que nos han contado otras experiencias en la ciudad y las transformamos adaptándolas a nuestro contexto. Tanto los vecinos como la administración, hemos visto el potencial de este proyecto, en su intento de trabajar con código libre y que de esta forma, permita ser continuado en otros espacios. Por ejemplo, en espacios públicos sin caducidad anunciada.

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    Clasificación / Tipología

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    Ubicación

    c/ de Toledo 56
    28005 Madrid
    MADRID | ESPANYA

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