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Becas y convocatorias
[…]Por un lado, el edificio se ciñe de modo estricto al perímetro de una parcela en esquina con gran desarrollo exterior, como lo hacía la construcción del primer colegio preexistente del siglo xvi que, a pesar de sufrir una profunda intervención en 1927 por parte del arquitecto Mariano Peset, se demolería años después para ejecutar la propuesta de Estellés. Se trata por tanto de un proyecto de edificación cerrada —como la mayoría de los inmuebles del casco histórico en el que se inscribe—, densamente construido y con dos pequeños patios centrales que introducen luz y ventilación en las estancias interiores. En la configuración del volumen exterior se puede distinguir una composición tripartita del alzado principal (desplegado a lo largo de las calles Pintor Sorolla, Universidad y Salvá): el basamento de la planta baja, que combina un zócalo de piedra con los grandes acristalamientos de los locales comerciales; el desarrollo de las plantas primera a quinta, que repite nivel tras nivel la fenestración y la alternancia de llenos y vacíos dispuesta, y el remate de la sexta y última planta que, con todos los entrepaños de la estructura acristalados, recuerda a las logias de las clásicas edificaciones de esta parte de la ciudad. Una secuencia compositiva que curiosamente no se repite en el alzado menos visible del proyecto (el de la trasera calle de Miñana), al carecer este de basamento o remate diferenciados, aunque sí comparte la fenestración y la materialidad de las fachadas anteriores.
Por otro lado, claros rasgos de modernidad describen la propuesta de Juan José Estellés. La configuración del proyecto parte de una modulación estricta y propone una retícula estructural de acero (en concreto, de 5x5,3 metros en planta) que se manifiesta en fachada. Se genera así en la envolvente un despiece ortogonal de pilares (perfiles en U) y vigas (perfiles en doble T) que compone el alzado y organiza la disposición alterna de paños rectangulares de ladrillo visto de color ocre y carpinterías tipo de acero. Características que relacionan la obra con otros proyectos de referencia de la arquitectura moderna, como las intervenciones desarrolladas por Mies van der Rohe en el campus del IIT en Chicago desde los años cuarenta, y que el arquitecto valenciano sabe adaptar a su propuesta. Relacionados en parte con la esbeltez de los perfiles metálicos manifestados y la escala doméstica de los espacios interiores —en su mayoría dormitorios de estudiantes con vistas a la calle—, los huecos de fachada vienen acompañados de antepechos y dinteles que son resueltos de manera diferente a los mencionados paños rectangulares suelo-techo. Se opta por un revestimiento de piedra que cubre la fábrica cerámica de base y logra generar una materialidad mucho más neutra, sobre todo comparada con la textura de los planos de ladrillo visto, respecto de los cuales, además, antepechos y dinteles se retranquean un poco. Un planteamiento compositivo del plano de fachada que es posible apreciar en otros proyectos de la época, como en el próximo ejemplo —ya citado en el capítulo de contextualización— de Santa María Micaela, de su compañero Santiago Artal, donde la incorporación añadida del color parece reforzar su conexión lejana con las experiencias neoplasticistas del periodo de vanguardias […]
Fernández-Llebrez Muñoz, Jose. (2021). Colegio Mayor de la Presentación y Santo Tomás de Villanueva. En Mestres. Arquitectura moderna en la Comunidad Valenciana. (p. 84-99). Fundación Arquia.