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Pretendemos generar un espacio que suponga un elemento diferenciador de la ciudad, que la caracterice y singularice, en el que la luz provenga del pavimento y la sombra sea un elemento más de la ecuación.
El proyecto se basa en la regeneración y redistribución de la Plaza de la Paz en Alcalá de Guadaíra, (Sevilla). Dicha plaza se configura como un área surgida entre los distintos bloques de vivienda que se elevan a su alrededor, generando un espacio de límites difusos sin un carácter propio y sin unos elementos comunes que hagan percibir el espacio global como una plaza.
En general la plaza presenta actualmente graves síntomas de desestructuración y carece de una organización interna que le dote de un carácter propio atractivo para los habitantes de la zona y usuarios en general.
Para solventar todas estas dificultades acudimos a dos operaciones simultáneas en las que se prima la simplicidad en la concepción general y en su comprensión visual y la sencillez de ejecución de la propuesta:
1. Diseño de un pavimento de “ilusión óptica”, cuya configuración se basa en modelos de juegos visuales mediante los que intervenimos en la percepción de las dimensiones y profundidad de la plaza, manipulándola sin actuar en sus límites.
2. Generación de un “gusano” de hormigón coloreado que contiene todos los elementos necesarios de mobiliario urbano y estructura las diversas áreas que se generan en este nuevo espacio. A esta distribución y fundido sutil de zonas colabora también la colocación de unas luminarias de geometría muy definida que se orientan para iluminar las diversas áreas y focalizar su comprensión visual.
Proponemos generar un espacio singular que se materialice en texturas y colores diferentes , en recorridos longitudinales en los que el camino más corto no sea necesariamente la línea recta…
En definitiva, pretendemos generar un espacio que rompa las barreras de lo pre-establecido, en el que la luz pueda provenir del pavimento y la sombra sea un elemento más de la ecuación, en la que el mobiliario urbano ayude a singularizar los espacios, en la que coexistan multitud de usuarios y que suponga un elemento diferenciador de la ciudad, que la caracterice y singularice.