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La Casa

“Construyen una casa
media cuadra abajo
y yo me levanto aquí
con las persianas bajas
a escuchar los ruidos…”

La parcela situada en una urbanización más de extrarradio, era de las últimas por habitar. El entorno estaba construido y dividido en superficies en torno a 1.000 m2. La casa contigua de arriba, a 5 metros del frente de su parcela y la de abajo,  a 3 metros del fondo.

Al saber que el entorno no será modificado, buscamos una posición estratégica de la casa. Dividimos el terreno en dos partes. Una franja norte de servicio, opaca, que actúa como barrera acústica frente los ruidos que se generan por el  tráfico de la carretera nacional que limita con la urbanización y otra franja al sur, aprovechando las mejores opciones de soleamiento y orientación, donde se colocan los espacios comunes del programa.

Los espacios interiores se quiebran y retranquean respecto de los límites de la parcela, evitando las sombras arrojadas de la casa vecina. Se “talla” el terreno y se generan jardines a diferentes niveles. Existe una simbiosis entre interior y exterior. Éstos conviven en condiciones de igualdad, en importancia y consideración de modo que no existan ni espacios  residuales ni marginales.

En este “tipo de urbanización” (fruto de tiempos de especulación y falta de reflexión), el “frente de parcela” se destina por norma a ofrecer la mejor cara de la casa, su “fachada principal”. Nosotros nos negamos a ello y damos el protagonismo a un jardín soterrado y aprovechando la cercanía del nivel  freático tras la excavación, se plantarán alisos de hoja caduca que compondrán nuestra “fachada principal”.

Estos árboles de crecimiento rápido indicarán a los habitantes de la casa la llegada de la primavera y el comienzo del otoño y se prestarán, con sus camaleónicas hojas  asomadas sobre  el muro perforado de fachada, a los juegos de calle de los niños curiosos que miren a través de los huecos.

 “…y me paro allá a mirar la casa
y los gatos se para y me miran
hasta cuando me siento desconcertado
y me muevo hacia el norte por la acera
donde habré de comprar
cigarrillos y cerveza
y retornaré luego a mi cuarto.”

                Charles Bukowski

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