-
Becas y convocatorias
El proyecto se entiende como un sistema espacial indiferente e independiente del contexto en el que se sitúa, continuando así la investigación espacial de Casa Ronda.
Un sistema conceptualmente genérico y, al mismo tiempo, espacialmente específico, que disuelve cualquier dependencia estricta del perímetro, del programa y de la orientación. El proyecto consiste en la renovación de un apartamento de 65 m² situado en un edificio residencial de los años setenta en el centro de la ciudad. En respuesta a la acelerada especulación inmobiliaria que ha redefinido Madrid en los últimos años, la vivienda se distancia de las inercias del mercado y propone una organización flexible, capaz de evadir condicionantes prefijados, tipologías rígidas y jerarquías convencionales. La arquitectura no se plantea como una suma cerrada de funciones, sino como un marco abierto de posibilidades, donde la indeterminación se convierte en una herramienta de libertad doméstica.
Este sistema genérico, aunque deliberadamente abstracto, encuentra anclajes precisos en la aparición de ciertos elementos materiales y funcionales. La chimenea y el mueble de cocinado irrumpen como hitos que restituyen la escala cotidiana y devuelven al habitante a una lectura situada del espacio. Estos componentes, lejos de imponer una distribución jerárquica, actúan como referencias visuales y atmosféricas que organizan la experiencia sin clausurarla. Su presencia introduce un contrapunto entre lo genérico y lo reconocible, entre la neutralidad conceptual y la memoria doméstica.
El espacio original se reorganiza en cuatro estancias simétricas de 3,5 × 3,5 m, estableciendo una isotropía espacial apenas tensionada por la entrada desigual de luz natural. Las habitaciones se enlazan mediante grandes aperturas centrales, que favorecen la continuidad visual y la percepción de un único campo espacial fluido. La secuencia resultante elimina la noción tradicional de pasillo o pieza principal, sustituyéndola por un sistema de relaciones transversales y recorridos múltiples. En una de las estancias aparece una apertura hacia un lugar aparentemente inaccesible: se trata del reflejo del propio espacio, proyectado sobre una superficie espejada. Este gesto genera una ficción perceptiva que amplifica, prolonga y a la vez distorsiona los límites físicos de la vivienda, introduciendo una ambigüedad entre lo real y lo virtual.
La materialidad refuerza esta estrategia conceptual mediante decisiones simples y directas. El pavimento reinterpreta la tradicional baldosa de barro cocido, tan arraigada en el imaginario colectivo, mediante la utilización de linóleo de gran formato. La continuidad y escala del material atenúan referencias métricas y reducen la percepción fragmentaria del suelo. El techo, resuelto con esmalte plástico, actúa como una superficie neutra y reflectante que intensifica los brillos y matices cromáticos presentes en la vivienda. Por su parte, el espacio de cocinado se reviste en acero inoxidable, cuya capacidad reflectante capta y transforma las variaciones lumínicas a lo largo del día. En conjunto, la intervención construye una atmósfera contenida, abstracta y perceptivamente activa, donde el espacio se define menos por su función que por su potencial de uso y reinterpretación.
Reforma
Calle General Arrando, 9
28010 Madrid | Madrid
MADRID | ESPAÑA
Fecha Inicio: Mayo 2021
Fecha Terminación: Noviembre 2021
Superficie construída: 65
Coste/m2: 1000