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Becas y convocatorias
El encargo consistía en la reforma integral de una vivienda de 103 m² para una familia de cuatro miembros, con una premisa clara desde el inicio: la televisión no debía ocupar el centro físico ni simbólico de las zonas de día. Junto a esta voluntad de desjerarquizar el ocio pasivo, la intervención debía dar respuesta a una necesidad igualmente prioritaria: incorporar un gran volumen de almacenaje sin saturar visualmente el espacio.
La vivienda original presentaba una distribución excesivamente compartimentada, articulada mediante pasillos y pequeñas estancias cerradas que fragmentaban la experiencia doméstica y multiplicaban los espacios servidores. La propuesta replantea por completo esta lógica, reduciendo al mínimo las circulaciones residuales y apostando por una planta más fluida, donde las funciones se organizan sin depender de límites rígidos.
Para ello, se eliminaron los tabiques que separaban cocina, hall y salón, suprimiendo los espacios de transición tradicionales. En lugar de una suma de habitaciones independientes, se introduce un único elemento autónomo: un cubo reflectante situado en el centro de la planta. Esta pieza actúa como núcleo organizador y, al mismo tiempo, como dispositivo de articulación espacial. En su interior se integran puertas correderas que permiten independizar cocina, entrada y salón cuando es necesario, además de alojar el frigorífico, la zona de limpieza, despensa y armarios de almacenaje. El cubo concentra así los usos más técnicos y libera el resto de la vivienda.
En contraste con este volumen central, un mueble perimetral continuo de madera de roble recorre las zonas comunes, absorbiendo la mayor parte del mobiliario. Sobre él se apoyan el sofá, un banco vinculado a las ventanas de fachada, estanterías metálicas, un escritorio y el frente de cocina. Esta estrategia traslada el peso funcional hacia el perímetro y despeja el centro de las estancias, que se convierten en superficies disponibles, abiertas a múltiples configuraciones y apropiaciones cotidianas.
La luz natural, procedente de las fachadas este y oeste, atraviesa el espacio longitudinalmente y se refleja en el cubo central, multiplicando perspectivas y ampliando visualmente la planta. Los destellos puntuales de color azul, reflejados en sus caras, introducen una dimensión abstracta y cambiante. El resultado es un ambiente cálido, dinámico y no jerárquico, donde el espacio se redefine continuamente según la hora del día y la posición del observador.
Rehabilitación
Reforma
Interiorismo
Fecha Inicio: Noviembre 2022
Fecha Terminación: Noviembre 2023
Superficie construída: 103
Coste/m2: 1000
Fotografía:
Aitor Estevez