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Becas y convocatorias
Situado en el corazón de Durangaldea, a orillas del río Mañaria y en el límite entre lo urbano y lo rural, el proyecto promovido por Durangaldeko Ibaizabal Kooperatiba Elkartea nace de un proceso profundo de reflexión y participación que implicó a trabajadores, directiva, profesorado y alumnado. De ese diálogo colectivo emergió una necesidad compartida: dotar al centro educativo de un nuevo espacio capaz de acompañar su crecimiento, reforzar su identidad y consolidar un lugar de encuentro, aprendizaje y convivencia.
La intervención responde a la falta de superficie mediante un volumen exento de una sola planta, de escala contenida y proporción equilibrada. Se distancia del edificio existente para establecer con él un diálogo respetuoso, evitando gestos dominantes o competitivos. Su perfil bajo —5,24 metros de altura— preserva la continuidad visual del paisaje y mantiene el cielo como presencia constante en la experiencia cotidiana del centro.
En su relación con el territorio, el proyecto asume la condición fronteriza como una oportunidad proyectual. No se concibe como un objeto autónomo, sino como una pieza de mediación entre paisaje y ciudad, entre infraestructura educativa y geografía productiva. La implantación paralela al edificio existente, la adaptación a la topografía y la sobriedad material refuerzan el carácter abierto del valle, entendiendo el territorio no solo como soporte físico, sino como una red activa de relaciones ambientales, sociales y culturales que la arquitectura puede articular y visibilizar.
La planta se organiza en franjas paralelas que acogen las aulas requeridas por el programa, desplegándose de forma ligeramente escalonada hasta conformar un espacio continuo de más de 900 m². Más que una ampliación convencional, el proyecto propone una nueva centralidad para la vida escolar: un gran patio cubierto, versátil y protegido de la lluvia, preparado para absorber tanto la actividad docente cotidiana como encuentros colectivos, celebraciones y eventos comunitarios. El espacio puede compartimentarse en siete aulas independientes y, gracias a un sistema de tabiques móviles, transformarse con rapidez en una superficie diáfana que amplía sus posibilidades de uso.
La supresión de pasillos y espacios residuales fue una decisión clave trabajada durante el proceso participativo. Los recorridos estrechos y rincones sin visibilidad se identificaron como potenciales “puntos negros”, tanto desde la perspectiva de género como en relación con la prevención del acoso escolar. Frente a ese modelo, la propuesta articula un espacio continuo, abierto y fácilmente reconocible, donde las circulaciones se integran en el ámbito común y la visibilidad es transversal. La arquitectura deja de ser un mero contenedor funcional para convertirse en herramienta activa en la construcción de un entorno más seguro, igualitario y basado en el cuidado.
La cubierta plana, perforada por lucernarios, introduce una luz cenital homogénea que modela el espacio a lo largo del día, generando una atmósfera cambiante pero serena. La estructura de hormigón armado aporta inercia, robustez y permanencia, expresadas mediante una materialidad honesta y funcional, ajustada al uso intensivo propio de un equipamiento educativo. Cada decisión constructiva responde a criterios de durabilidad, eficiencia y claridad formal, evitando soluciones superfluas.
El resultado es un ámbito diáfano, robusto y flexible, preparado para evolucionar con el tiempo y adaptarse a nuevas necesidades sin perder coherencia ni identidad. Más que una ampliación, el proyecto construye un espacio compartido que refuerza el vínculo entre comunidad, arquitectura y territorio.
Edificación
Tabira | Durango | ESPAÑA
Fecha Inicio: Febrero 2024
Fecha Terminación: Setiembre 2025
Superficie construída: 900
Coste/m2: 1000
Fotografía:
aitor estevez
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