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RABE es una apuesta por lo olvidado
RABE es, en primer lugar, una apuesta por lo olvidado. Un antiguo almacén de materiales de construcción y unas pequeñas oficinas que habían permanecido abandonados durante más de treinta y cinco años sirven como punto de partida para el proyecto. Lejos de entender este estado como un problema a corregir, la intervención asume el abandono como una condición de valor, como un sustrato cargado de tiempo, usos pasados y posibilidades latentes. RABE es también una apuesta de BEAR, estudio de arquitectura, por conformar en torno a su actividad diaria un espacio híbrido de trabajo, exposición, debate y disfrute en torno a la arquitectura, entendida como práctica cultural y colectiva.
El proyecto se construye desde el reconocimiento explícito del fuerte contraste entre las dos plantas del edificio, evitando cualquier intento de homogeneización. En lugar de suavizar las diferencias, la intervención las enfatiza y las utiliza como motor del relato espacial. La planta baja, antiguo almacén, mantiene y potencia su crudeza original. Un espacio rotundo, de carácter casi industrial, que se ve atravesado por una operación central: una enorme mesa de más de veinte metros de longitud, construida en hierro zaponado. Esta pieza, apoyada sobre peanas, muretes y escaleras de bloque, corta el espacio en dos y actúa simultáneamente como mueble, estructura y recorrido.
La mesa no se concibe como un objeto estático, sino como una infraestructura activa que invita a subirse, bajar, rodearla y recorrerla. Su escala desproporcionada desdibuja los límites entre arquitectura y mobiliario, convirtiéndose en un soporte para el trabajo, la exposición, el encuentro y la acción colectiva. De este modo, el antiguo almacén se transforma en un paisaje interior flexible, donde la actividad diaria del estudio convive con usos más abiertos y públicos sin necesidad de compartimentaciones cerradas.
En la planta superior, la estrategia es radicalmente distinta. Aquí la intervención se centra en intensificar las preexistencias mediante una operación más precisa y doméstica. Una base continua de moqueta rojiza recorre y ata toda la planta, estableciendo un plano unificador sobre el que se apoyan los distintos elementos existentes. Armarios, mamparas y empapelados son restaurados y puestos en valor a través de un uso cuidadoso del color, que no busca ocultar el paso del tiempo, sino subrayarlo y hacerlo legible.
Esta planta se concibe como un contrapunto más contenido y envolvente, donde el trabajo cotidiano se desarrolla en un ambiente más recogido, casi doméstico, pero igualmente cargado de carácter. La coexistencia de ambas plantas —la crudeza abierta del almacén y la intensidad controlada de las oficinas— construye una experiencia espacial compleja, basada en la alternancia entre lo público y lo íntimo, lo colectivo y lo concentrado.
RABE nace en septiembre de 2023, tras un periodo en el que el edificio fue literalmente invadido por una nueva vegetación que colonizó sus vacíos. Esta condición inicial de ocupación progresiva se asume como parte del ADN del proyecto. RABE no se plantea como un espacio cerrado o definitivamente acabado, sino como una estructura abierta que se redefinirá año tras año en función del uso, la intensidad y las prácticas de quienes lo habitan. Un lugar en constante transformación, donde arquitectura, tiempo y vida cotidiana se entrelazan.
Ane Arce Urtiaga
Autor
Reforma
Travessera Tiboli, 17, Bajo Izd
48007 Bilbao | Bilbao | ESPANYA
Fecha Inicio: Enero 2023
Fecha Terminación: Setiembre 2023
Superficie construída: 150
Coste/m2: 650
Fotografía:
Luis Díaz Díaz
Jorge Isla