-
Becas y convocatorias
En tanto que las rentas del trabajo constituyen la principal fuente de ingresos de la mayoría de la población, garantizar prosperidad significa, en primer lugar, garantizar empleo para el máximo número de personas en edad de trabajar y evitar las situaciones de paro involuntario, actualmente el principal factor de desigualdades de renta. Ahora bien, este objetivo debe ir acompañado de la creación de empleo de calidad, que garantice unas rentas salariales suficientes para poder vivir dignamente. Una condición necesaria para la creación de empleo de calidad es disponer de una estructura de la actividad económica que permita generarla de forma significativa y sostenida.
Avanzar hacia la metrópoli próspera requerirá redoblar la apuesta en innovación y conocimiento facilitando y liderando la transformación digital y consolidando los ecosistemas de innovación. Requerirá también una apuesta por una mayor calificación profesional que permita corregir desequilibrios entre demanda y oferta de puestos de trabajo, así como unas infraestructuras y espacios de actividad económica que actúen como palanca del desarrollo económico.
La generación de empleo de calidad no puede olvidar por un lado, la necesidad de gestionar la transición de numerosas actividades económicas que por cambios tecnológicos o sociales se encuentran en situación de riesgo, como tampoco la necesidad de conjugar las economías de aglomeración con un reparto territorial más armónico de la actividad económica de alto valor añadido en el conjunto del territorio metropolitano.