El proyecto parte de un programa llamado “arquitecturas para cruzar el estrecho” dentro de un ciclo de clases de proyectos impartidos en la universidad ETSAM que propone propuestas que reflexionen sobre el tránsito entre turistas y emigrantes y las tensiones en el estrecho de Gibraltar.
La propuesta presentada, una vez analizado el fenómeno de las relaciones entre los dos mundos, se concentra en su punto de partida, el sur de Marruecos, en la zona pre-sahariana. El proyecto plantea un hotel de riesgo donde albergar a los turistas que visitan la zona y dar trabajo y formar a los emigrantes locales en un poblado rural cercano al oasis de du Draa. El edificio se ubica en borde del oasis, con el objetivo de mantenerlo y recuperarlo, y de esta manera, el proyecto se convierte en un sistema de captación de agua, similar a la “fogara” marroquí, extrayendo el agua de la montaña y transportándola hasta el palmeral. De esta manera, el circuito que recorre el agua es similar al de los visitantes extranjeros, que se adaptan y aprenden en un medio distinto. Los habitantes de paso mantienen y aprenden a controlar todo el agua que circula por el edificio, que se va reciclando y sirve finalmente de regadío.
El material de la fachada es el encargado de transportar este agua, que a medida que avanza, se vuelve cada vez más oscura, menos filtrada y más opaca. Esto permite una protección solar mayor a medida que el edificio se aleja de la montaña y de los muros de contención para confundirse con el palmeral y ampliar vistas, creando zonas exteriores que sirven de miradores, duchas...
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