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  • concurso de un instituto de educacion infantil en murla

    ALACANT
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En una visita al pueblo de Murla, vimos que el trazado urbano se conforma por calles estrechas que en algún lado se ensanchan. Las plazas no son muy grandes y se adaptan en planta a una geometría irregular. Esta forma del trazado urbanístico del pueblo con calles sin lados paralelos que en unos puntos se estrechan, en otros se ensanchan, nos llevó a plantear trabajar la planta del colegio sin una geometría regular. Planteamos que los lados que definen cada estancia del interior del colegio no tenían por qué ser paralelos y por lo tanto el pasillo, el despacho del director o las aulas pueden disponerse, en cierta manera, con forma de diferentes cuñas. Esto nos llevó a plantear que tanto los alzados como la cubierta deberían llevarse a cabo con formas irregulares, y así dotar a los planos del proyecto de una coherencia, entra cada uno de los dibujos, de manera que pudieran relacionarse entre ellos.

La definición de las aristas que componen los volúmenes surge de un trabajo a partir de las maquetas. Se trabaja a un nivel parecido a como se trabaja la papiroflexia. Las cubiertas surgen trabajando con las manos, doblando trozos de cartulina y viendo como quedan los planos de cubierta o los planos de los paramentos verticales que conforman el volumen del colegio. Esto nos llevó a entender el edificio como si fuera el trabajo de un niño que está en clase de manualidades, en el propio colegio. En cierta manera es un intento por trabajar el proyecto del colegio de una manera parecida a como los niños han de trabajar en el interior del colegio, estando en clase de dibujo o de expresión plástica. Planteamos una relación entre el niño que trabaja con las manos y el espacio en el que se ubica.

Al fin y al cabo se formaliza un edificio aislado, separado unos metros del trazado urbano del pueblo, rodeado de campos de naranjos en una ladera sobre la que se presenta a la vista el escarpado paisaje.

Al colegio se accede por una calle que da la espalda al paisaje. Después, al entrar en la parcela, el edificio tapa las vistas hacia las montañas, se ve la fachada del colegio y al traspasar la puerta, una vez se entra y se va andando por el corredor de entrada, de repente, se presenta el paisaje enmarcado por las aristas de la cubierta y los paramentos verticales. Desde las aulas se ven las montañas que se sitúan orientadas al sur.

Cuando se entra desde la calle la cubierta del interior del edificio desciende suavemente al recorrer el corredor que llega al patio, las paredes laterales se estrechan. De esta manera se pasa del interior del edificio al exterior de una manera rotunda, se estrechan los límites del espacio interior para constreñir el espacio y presentar de repente el espacio exterior en su amplitud hacia las montañas.

Galería realización

Participaciones en arquia / próxima

III Edición 2010-2011
II Edición 2008-2009