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Un edificio construido durante la crisis económica. La redefinición de la figura del arquitecto

 La Confederación de Empresarios de Albacete (FEDA) es una asociación sin ánimo de lucro que fue constituida en 1977, y está integrada, como organización provincial, intersectorial y representativa de los empresarios de Albacete, en CECAM, CEPYME y CEOE.  Cuenta con unas 15.000 empresas asociadas y tiene integradas a 101 asociaciones sectoriales que representan a la totalidad del empresariado de la provincia de Albacete, de diferentes sectores: comercio, construcción, transportes, industria, metal, agricultura y servicios. Y además expone la representación institucional del empresariado de Albacete ante la Administración central, autonómica y local de la provincia, como representante del empresariado provincial.

Su evolución en la última época ha sido y es positiva es por eso que en 2006 se plantean aglutinar toda su infraestructura dispersa por toda la ciudad de Albacete en un mismo edificio.

A finales de 2006 posteriormente al fallo del concurso la definición del edificio estaba planteada para ser resulta con un presupuesto que rondaba los 6mill €, la organización diseñó la licitación del edificio con este presupuesto. Justo antes de la licitación, ya en 2007, se nos planteó la imposibilidad e inconveniencia de este presupuesto y se nos pidió una reducción del coste del edificio sin pérdidas a nivel de calidad y representatividad del edificio, por lo que tuvimos que reducir el coste del edificio a unos 4,5 mill €, lo que conllevó repensar el proyecto y producir una solución diferente que no una simplificación de la primera, y, por último, en la fase final previo a la construcción del edificio, ya en 2009, se tubo que ajustar el presupuesto de ejecución a 3,8 mill € aproximadamente.

Estos ajustes son paralelos a la ‘crisis económica’ que empezó y ha acompañado a este edificio desde su origen, para nosotros es importante hacer transparente esta situación porque creemos, que tiene que ver con el hecho de que en la actualidad se está produciendo la redefinición de la figura del arquitecto. Posiblemente ahora el arquitecto tiene más que ver con una persona capacitada y con voluntad de ‘hacer las cosas posibles’, lo que conlleva no solo la definición disciplinar arquitectónica, y, sino también la gestión integral de los problemas y las soluciones, lo que está provocando que los arquitectos flexibilicen su posición, teniendo por ende que explicar la idoneidad de todas las respuestas, así como que se encuentren involucrados junto al promotor y el constructor en la solución de los problemas externos de índole económica y de gestión. Esta nuevo contexto, si cabe, más complejo, requiere de nuevas capacidades y conocimientos: gestión emocional, control económico, auditorias técnicas, control de contratos y cláusulas de mantenimiento, búsqueda de soluciones para los problemas dados. Creemos que es el arquitecto el que tiene que buscar, de forma proactiva, las soluciones pertinentes, no esperar a evaluar soluciones que otros agentes le ofrecen y que, normalmente, han sido filtradas.

Creemos que hoy los arquitectos son profesionales cualificados para generar el equilibrio óptimo en un problema complejo que es en lo que la arquitectura de este tipo se ha convertido en la actualidad.

La evolución desde un arquitecto ‘global’ a un arquitecto como ‘solución óptima y segura’, es posible que haga que las empresas, las administraciones y las organizaciones nos visualicen como un nuevo tipo de profesional capaz de ofrecer respuestas arquitectónicas interesantes, reales y ajustadas en precio, y no como unos profesionales que buscan exclusivamente generar ‘sus arquitecturas’ por encima de todo.

No hablamos de arquitectos ‘mediadores’ ni de arquitectos que busquen consenso dentro de las discusiones, posiblemente si esta fuese la forma de hacer, existirían soluciones muy interesantes que se desecharían, por eso hablamos de equilibrio, y de la pertinencia de la explicación intensa de las soluciones a adoptar.

 

Un hito difuso. La percepción y la materia.

Desde el principio fue significativo en el proyecto repensar el concepto de hito arquitectónico, creemos que las características que hacen a la arquitectura convertirse en hito son habitualmente formales, geométricas y de escala. Históricamente así parece ser, desde la construcción de las grandes catedrales a las grandes infraestructuras o edificios del siglo XX.

Creemos que en nuestros días es posible generar hitos trabajando con la percepción que de ellos se tiene, aunque la escala y su geometría no sean ni destacable, ni compleja.

La arquitectura de límites difusos es desde donde nosotros hemos pensado este proyecto. Nuestra intención fue revestir el volumen del edificio con una piel capaz de difuminarlo y de hacerlo cambiar en función de sus brillos y texturas.

En una visión de fuera a dentro, esta piel tenía que poder entenderse de forma carnosa, con espesor, y a la vez como un objeto distante con una indefinición tal que el observador no pudiese medirse respecto a ella, no pudiese generar un vinculo estático, sino que con su movimiento el edificio le respondiese con diferentes miradas y percepciones cambiantes.

En una visión de dentro a fuera, la piel tenía que ser percibida desde el interior de forma constante y ‘aescalar’, posiblemente la segunda piel la que alberga los huecos desfragmenta el edificio de esta forma, los huecos son muy grandes respecto a la escala del usuario y sin embargo la textura de la piel exterior con la pequeña escala del topeado le permitiese tener una relación más próxima, que a la vez era distorsionada por la separación entre ambas pieles. La percepción de la piel plástica desde dentro tenía que de alguna manera esponjar el límite del edificio.

Arquitectónicamente el proyecto se resuelve entre dos polos: lo rotundo y claro frente a lo delicado y casi borroso. 


La contundencia simple y volumétrica de la propuesta es equilibrada por el efecto borroso que le aporta la piel plástica exterior, y para ello no podíamos caer en una solución donde la subestructura de agarre fuese visible y permitiera identificar que la capa exterior del edificio estaba íntimamente relacionada con el volumen primario. Es por eso que realizamos una investigación para poder llegar a la solución técnica óptima para que la volatilidad, delicadeza, así como la sensación de cierta extrañeza al percibirla no se viera comprometida. La solución fue un plástico el polimetilmetacrilato (PMMA) un plástico de altas prestaciones cuyas características principales son su alta durabilidad, su bajo mantenimiento, su reducido peso y su índice de dilatación, que lo hacían el material óptimo para conseguir un sistema de fijación muy liviano.

FEDA ha pretendido que este edificio fuese ‘un hito comedido’ y hemos construido un hito difuso, suficientemente diferente como para hacerse mirar, y extraño como para generar cierto asombro y por tanto marcar una parte de la memoria del observador que clasifique su recuerdo como algo memorable; con un trabajo de escalas dentro de su definición formal que lo hace objetual siendo especialmente grande y por tanto creemos ‘amable’.

La evolución de la organización es la oportunidad del proyecto: un programa aglutinado y con procesos actualizados.

Es posible que en la actualidad uno de los parámetros más importantes a nivel arquitectónico sea la concreción del programa, su definición y caracterización, y de forma paralela la construcción de la oportunidad.

Creemos que los proyectos son más interesantes cuanto más tiene que ver con una oportunidad. A veces resolver un programa dado traslada la importancia de los resultados a la propia materialización arquitectónica, sin embargo la construcción del programa, algo aparentemente previo, es lo que posiblemente genere la oportunidad de algo destacable.

Las actividades de FEDA van desde el asesoramiento e información en diversas áreas tales como fiscalidad, contabilidad, laboral, ayudas e incentivos a la actividad empresarial, formación, defensa de los empresarios ante los órganos jurisdiccionales, así como la celebración de jornadas informativas, difusión de publicaciones, propias y externas, novedades legislativas y actividades formativas dirigidas a empresarios y trabajadores. Desde su comienzo FEDA fue actualizando sus servicios y creciendo junto a su demanda lo que provocó que fuese desperdigando sus espacios por toda la ciudad de Albacete.

Por tanto, la oportunidad del proyecto se centra en aglutinar en un mismo recinto todas sus instalaciones, y para ello, plantemos a la organización, no solo este aglutinamiento programático, sino también su actualización. Junto al secretario general, los diferentes directores de área, trabajadores y usuarios de las instalaciones fuimos creando un mapa de necesidades, y realizamos una redisposición de necesidades. Lo que permitió pasar de un sistema de despachos inconexos a un sistema más abierto donde la horizontalidad de la jerarquía es más presente, y por tanto los niveles de productividad aumentan. La gestión horizontal es un método transfuncional de gestión donde la mano visible del director jerárquico deja paso a la mano invisible del propio trabajo y en donde los recursos se trasladan de manera natural a su uso más eficiente, de forma que el trabajo que no aporta valor añadido desaparece, sus principales aportes a la organización son: la dirección por procesos y no por tareas, la gestión de equipos y no de personas, la implementación de sistemas de información y documentación, y la autogestión de equipos.

Es posible pensar que la arquitectura, es capaz de redefinir los procesos internos de organizaciones como ésta a partir de la creación de la necesidad y la explicación de la idoneidad de la solución.

Esta nueva ‘manera de hacer’ en la organización, hizo que el proyecto tuviese que resolver a nivel técnico dos problemáticas: la primera es la generación de unas plantas accesibles, flexibles y reprogramables, y la segunda la adecuación de la atmósfera de trabajo.

La atmósfera interior y la estética del trabajo. “Espacios altamente emocionales”

En cuanto a la primera, propusimos una estructura reticular con muy pocos apoyos y grandes luces permitiendo la redistribución constante de la planta gracias a la realización de un suelo-techo técnico donde se introducen todas las instalaciones del edificio con lo que poder dejar las plantas totalmente vacías para ser usadas.

Y en cuanto a la segunda, la organización nos pidió desde un primer momento que las personas que trabajaran en el edificio tenían que tener un nivel de confort alto, lo que enfrentado a nuestra manera de entender los espacios, como lugares ‘altamente emocionales’ lo hacía un reto.

Desde el primer acercamiento al edificio hemos intentado generar una relación amable, sana y única con el usuario. De ahí que la parcela no posea un límite entre el espacio público y el privado, no existe un vallado a nivel de acera, sino es la vegetación de bajo porte la que organiza el acceso, permitiendo que el edificio se entienda entre vegetación, y no al contrario.

Las dimensiones del espacio de entrada, así como la secuencia de la dureza de los suelos que se pisan al entrar, su materialidad espacial, temperatura, sonoridad… incluso la velocidad de apertura de las puertas automáticas, hacen que el usuario perciba de forma sutil que ha entrado en un espacio diferente donde suceden cosas diferentes, y es interesante destacar como las personas al entrar bajan la voz de forma natural, posiblemente por la iluminación natural, que al final del espacio deslumbra, o por la absorción acústica, una sonoridad sin ecos.

Este espacio de entrada se extiende por toda la planta hasta la fachada trasera por donde se accede a la zona de cafetería exterior. Este espacio es la primera parte del ‘hueco interior’ que articula interiormente todo el volumen y que tiene relación directa en todo momento con el exterior, por él se realiza el acceso a todas las plantas, y es allí donde se desarrolla el programa más público del edificio como son los lugares de información, exposición, espera y encuentro.

Hemos intentado que este espacio tuviese una atmósfera muy controlada, donde la percepción de lo pesado se invirtiera hacia lo ligero, donde la iluminación fuese diferente, el sonido seco, donde siempre hubiese una relación interior-exterior directa, y sin embargo con una escala no amable a la persona, sino que tiene que ver con otro tipo de espacios donde la relaciones entre los usuarios y sus paramentos son más distantes, de alguna manera hemos intentado que lo difuso de la percepción exterior del edificio entrara a este espacio.

Y por último los espacios de trabajo, abiertos, confortables, con un alto acondicionamiento térmico y acústico, un espacio extremadamente neutro que invite de alguna forma a que los usuarios invadan con sus objetos su espacio de trabajo, haciéndolo extremadamente suyo, lo que conforma un nuevo paisaje más interesante, menos anodino y más real, el del trabajo.

  • Información
  • Autoría

    Clasificación / Tipología

    Edificación

    Ubicación

    Paseo de la Cuba, 5
    02001 Albacete
    ALBACETE | ESPAÑA

    Otra información

    Fecha Terminación: Setiembre 2011

    Agentes

    Arquitectos técnicos: Donato Valero Navalón

    Contratista: GCC

    Fotografía: David Frutos

    Promotor: Confederación de Empresarios de Albacete

Galería realización

Participaciones en arquia / próxima

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