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Becas y convocatorias
Barcelona no es una gran metrópolis, pero puede presumir de ser la cuarta ciudad con mayor turismo de Europa tras tres grandes capitales como Londres, Paris y Roma. Su puerto es el que más cruceros recibe de Europa y del Mediterráneo. Los barceloneses han visto cómo en escasamente una década, la cantidad de turistas se ha triplicado y cómo la economía ha girado hacia el servicio turístico y ha sabido explotar exitosamente un patrimonio construido por generaciones anteriores. A nadie se le escapa que el turismo es una fuente de ingreso enorme para Barcelona y para algunos de sus ciudadanos, que no tienen reparo en traer a cada vez más y más turistas sin pensar en las graves consecuencias que ello conlleva. Se han perdido espacios emblemáticos de la ciudad en favor de un turismo masivo, que cada vez desgasta y ocupa más. A espacios perdidos como la Rambla, el Barri Gòtic o el Born, últimamente se le han unido la Barceloneta, Sagrada Familia, y el Park Güell, cuya exagerada explotación llevó a su cierre, sin atender a los deseos de su donante.