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Visuales tamizadas y matices transparente/traslúcidos en un ejercicio de integración en el límite urbanizado

 

Dentro de las operaciones de renovación urbanística del municipio, el Ayuntamiento de Lemoiz emprende la mejora de las dotaciones municipales entre las que se encuentra el frontón de Armintza.

La intervención se limita a la envolvente del edificio actual evitando la ocupación de más suelo del que ocupaba originalmente la instalación. El frontón es de modalidad de pala corta con una cancha de 35m de largo y 9m  de ancho orientado longitudinalmente este-oeste. De acuerdo con la normativa federativa, a la cancha en toda su longitud sigue la contracancha de 4,5 m libres de todo obstáculo.

En el espacio libre disponible a partir de la contracancha y hasta la alineación de fachada, se  aglutinan todos los servicios a lo largo de la fachada sur. Se trata de la fachada más urbana sobre la que se despliegan todos los usos complementarios a la cancha de juego: vestuarios, aseos, oficina, graderío. La inserción de los nuevos servicios conlleva implícito el despliegue de la nueva fachada.

La composición resultante en tres órdenes busca aligerar la presencia del gran volumen del edificio en el borde de la trama urbana. El revestimiento de policarbonato con vibraciones traslúcidas/transparentes arriba, el vuelo de la primera planta sobre la secuencia de cuerpos roji-azules de la base son elementos que introducen una lectura distinta del gran volumen único recortado contra la ladera, más cercana a la escala peatonal, más quebrada sin perder serenidad. La presencia de sombras y contrastes en los dos órdenes inferiores como contrapunto con la textura tersa y blanquecina que se extiende hacia la cubierta trasladan el peso hacia el suelo y facilitan una percepción gradual del volumen.

El deslizamiento de los órdenes uno sobre otro quiere contribuir a una imagen dinámica asociada al juego y es un guiño al deseo del edificio de asomarse a la trama de la Atalaya, de formar parte de la red urbana más allá de su condición de elemento de borde.

La estructura de soporte de la ampliación planteada busca repartir las cargas lo más homogéneamente posible entre la estructura actual y el terreno. Los graderíos se proyectan con una subestructura de perfiles de acero y entablado de madera de iroko para garantizar la resistencia con el menor peso posible.

El vuelo variable tiene función estructural como compensador de momentos en los pilares existentes y función de protección solar sobre la fachada acristalada: el vuelo es mayor cuanto mayor es la exposición al sol, en la apertura de la calle en el extremo suroeste. De modo que donde el frontón se enfrenta al edificio de viviendas el vuelo es menor y donde la calle se ensancha y el frontón pierde la protección del edificio opuesto el forjado de cubierta se estira.

Galería realización

Participaciones en arquia / próxima

III Edición 2010-2011