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Becas y convocatorias
INTAMINATUS
homenaje a un poema de Peter Handke y al principio de aquella historia de Saint-Exupéry
Cuando el niño era niño andaba con los brazos colgando,
su casa era su mundo, su ciudad era su universo, su habitación era su vida.
Cuando el niño era niño no tenía opinión sobre nada, no tenía ninguna costumbre,
se sentaba en cuclillas, tenía un remolino en el pelo, y no ponía caras cuando lo fotografiaban.
Cuando el niño era niño el reloj no le hablaba del tiempo, la luz de la ventana le enseñaba las horas y, algunos días, olvidando que era imposible, dibujaba para resistirse a ellas.
Entonces era el tiempo de preguntas como:
¿Por qué esto es así y esto no? ¿Cuánto tiempo lleva aquello allí?
Lo que veo y oigo y huelo, ¿formará parte de mi memoria, lo formó de la de otros?
¿Acaso no puedo coger lo que me gusta o cambiar lo que no me gusta y hacerlo como lo que me gusta?
Cuando el niño era niño lo único que le gustaba de su habitación eran las estrellas que veía desde su ventana. A veces colgaba un lienzo y, cansado, se dormía protegido bajo ellas.
Y aún hoy es así todavía.
Arquitecto
E.T.S. A - Granada - UGR
JAÉN | SPAIN